Si entras a esta página después de una búsqueda en
Google o similar, utiliza Ctrl-F
para localizar aquí el tema que buscas sin la necesidad de leer
el todo el texto. Te ahorrará tiempo y la molestia de saber que
el "buscador" pudo haberte conducido erróneamente a este sitio.
Si aún así no encuentras lo que buscas utiliza el:
Buscador de Temas
Una vez más, las razones que me impulsan a escribir
sobre un tema tan difícil como lo es el análisis de las
diversas crisis económicas que hemos vivido en el pasado
reciente, son muy diversas y posiblemente las mismas que
me impulsaron a escribir sobre el desempeño del
Presidente Vicente Fox. Si deseas conocerlas
oprime aquí No es un artículo dedicado a
especialistas en el tema, sería demasiado presuntuoso de
mi parte, pero si va dedicado a todos los ciudadanos
mexicanos preocupados por conocer más de la historia
económica de nuestro país. Quizá al recorrerlo entiendan
mejor la razón de nuestras crisis, narradas por alguien
que de cierta manera las ha vivido todas, exceptuando la
de 1929.
INTRODUCCION.- Una nueva crisis nos alcanzó cuando menos lo
esperábamos. La crisis de 2008-2009..
Ahora se trata de una crisis importada. No viene del Asia, ni de
Sudamérica o Europa, hoy nos llegó directamente de los Estados
Unidos de Norteamérica.
Resulta curioso ver que muchas de las cosas que nos tocó vivir
en otras crisis provocadas por el mal manejo de nuestra propia
economía, hoy las hemos visto, como en un espejo, retratadas con
la imagen de nuestro siempre orgulloso vecino del norte.
¿Se acabó el Primer Mundo? ¿Hoy todos seremos Tercer Mundo?
Parece ser así.
Todos los defectos que alguna vez encontramos detrás de las
crisis nacionales, hoy los hemos visto reflejados y magnificados
en la crisis norteamericana: endeudamiento excesivo, gasto sin
control, moneda sin respaldo, corrupción gubernamental,
corrupción de los banqueros, incluyendo al presidente del Banco
Mundial, empresas calificadoras descalificadas y ocultando
resultados, desempleo masivo, créditos inmobiliarios sin
sustento, crédito al consumo sin control, ciudadanos endeudados
que ni devolviendo sus propiedades pagan la deuda, gigantescos
bancos quebrados, el gobierno norteamericano al rescate
absorbiendo los pasivos tóxicos (Fobaproa USA) y finalmente
comprando las acciones de las grandes empresas quebradas.
¿Que más nos falta ver?
Yo creo que finalmente llegaron al fondo del "cochinero", como
aquí le llamamos, y que por fortuna un nuevo presidente empeñado
en sacar al país adelante, ha tomado las medidas pertinentes y
como muchas otras veces lo han hecho, saldrán fortalecidos de la
crisis.
La lección ha sido buena para ellos y también para nosotros.
Ellos, porque es tiempo de poner los pies en el suelo y dejar de
gastar de forma desenfrenada y a nosotros, porque quizá nos haga
ver, que hemos sido muy dados a menospreciar nuestros esfuerzos
y a engrandecer los de nuestros vecinos, malinchismo, y ya es
tiempo de ponernos a trabajar en serio y olvidar si queremos
imitar lo que otros hacen. Es tiempo de que hagamos lo nuestro y
procuremos hacerlo bien. Es tiempo de ser menos dependientes de
nuestros vecinos.
Y todo esto viene al caso, porque hoy lo que le pase a nuestro
vecino, nos afecta de manera superlativa. ¡No hay tal catarrito!
Y por eso hoy estamos en crisis, una crisis importada. Lo único
que nos faltaba importar.
Hoy deseamos que Norteamérica salga de la crisis porque ello, de
manera inmediata, se reflejará positivamente en la nuestra. Hoy
y siempre hemos sido demasiado dependientes de la economía
norteamericana, es natural una enorme frontera nos divide. Sin
embargo mi punto de vista es que, en primer término, debemos
fortalecer nuestro mercado interno. Nada fácil pues para ello
debemos fortalecer primero a nuestros consumidores, es decir
hay que mejorar el nivel de vida de nuestro pueblo. Esa es
la primera y más grande tarea que tienen nuestros gobernantes.
Aunque es valioso, no se trata solamente de llevarles ayuda
social, y regalarles cosas, se trata de mejorar su cultura y sus
conocimientos e infundirles un deseo de salir adelante con su
propio esfuerzo. Por eso es fundamental la educación, no los
vamos a enseñar a que esperen, les vamos a enseñar a buscarlo.
Les vamos a enseñar a salir adelante con su propio ingenio, que
es lo que sobra, y su permanente e indeclinable dedicación; y
desde luego que no, con lo que tenga a bien otorgarles el
Gobierno.
La segunda parte es simple, si nos desenvolvemos en una economía
globalizada, algo que hoy es inevitable, es natural de que
tratemos de globalizar nuestras exportaciones. Hoy, en un
porcentaje en extremo elevado van a dar los Estados Unidos. Es
tiempo ya de abrir nuevos mercados y extender nuestras
alternativas.
De otra manera nunca dejaremos de ser el primo pobre y cabizbajo
al sur de la frontera de los Estados Unidos
Hoy
pareciera que dentro de los múltiples medios de comunicación que
tenemos, ya sean oficiales, de partidos políticos,
periodísticos, radiofónicos o televisivos, recibimos una serie
de mensajes contradictorios que nos impiden apreciar la real
magnitud de la crisis actual. Algunos la magnifican al extremo y
otros la minimizan tratando de restarle importancia. La realidad
es que vivimos una crisis económica grave, por los diversos
factores que se han ido acumulando, uno detrás del otro.
Entre ellos, considero los principales: la caída de las
exportaciones manufactureras, la caída de la producción y la
exportación de petróleo, la caída del precio del petróleo, la
caída de las remesas de los trabajadores en Estados Unidos, el
incremento de la inseguridad, la pandemia del virus H1N1 y como
consecuencia de estos dos últimos la caída de los ingresos por
turismo. Todo esto encadenado en un lapso de solamente 2 años ha
provocado el decremento del PIB y por lo mismo el desempleo y la
disminución de los sueldos y salarios.
Sin embargo
existen grandes diferencias si comparamos esta crisis con las
que hemos vivido en el pasado.
A continuación se trata de mostrar un breve resumen de cada una
de ellas y al final complementar con una tabla comparativa y las
conclusiones pertinentes:
LA CRISIS
DE 1929-1932.-
Esta crisis en principio fue un reflejo de lo sucedido en los Estados Unidos, en
donde se dio la Gran Recesión que se prolongó desde 1929 hasta
el año de 1935. En nuestro país, a la vez fue agravada por
algunas de las medidas internas que fueron aplicadas, entre
ellas la desmonetización del oro. En México la crisis
inició en 1929 y se prolongó hasta 1932, es decir que duró 4
años y acumuló una pérdida en el PIB absoluto de 20.55% en el
período. Por tal motivo podría considerarse la peor de toda nuestra
historia. Sin embargo no cuento con información suficiente para
incluirla en la comparación y por lo mismo solamente reproduzco
algunos párrafos que fueron incluidos por Don Antonio Ortiz Mena
en su libro*:
"Desde 1929, la economía mexicana fue
afectada por la Gran Depresión. El país vivió un proceso
deflacionario, con reducciones muy significativas en el
ingreso nacional y en el nivel general de precios. Una de las
primeras reacciones de política económica fue la realización de
una reforma monetaria mediante la expedición de una ley en julio
de 1931, que se conoció como "Ley Calles", debido a que en esa
época el general fungía como presidente del Consejo de
Administración del Banco de México. Entre sus principales
medidas la Ley Calles preveía desmonetizar el oro y limitar la
circulación monetaria únicamente a piezas de plata ... Si bien
los objetivos de prudencia en el manejo de la oferta monetaria
eran adecuados, la reforma fue demasiado drástica."
Como era de esperarse las medidas de Calles
provocaron mayor recesión, provocando la caída anualizada del
PIB más grande nuestra historia, que fue de 14.83% en el
año de 1932. Paralelamente la reducción del circulante y del
crédito, provocaron mayor deflación, llegando a niveles de
10.45% en 1931 y 9% en 1932. Por si esto fuera poco, la moneda se
devaluó, pasando del promedio de $2.12 por dólar en
1930 a $3.53 por dólar en 1933 equivalente al 66%. Todo
lo contrario de lo que la "Ley Calles" trataba de evitar.
Es interesante reproducir algunos párrafos del Informe Anual del
Banco de México correspondiente al año de 1931:
La Ley Monetaria que se expidió en julio de
1931 dando poder liberatorio a la moneda de plata nacional,
determinó que entre el público surgieran perplejidades y que se
despertara el espíritu conservador de los depositantes de dinero
en los bancos. Tal vez por esta causa, o por coincidencia
lamentable, se produjo el cierre de una de las instituciones de
crédito que operaban en esta capital, y ese caso aislado provocó
un pánico en contra de los demás bancos locales. Debe ser motivo
de satisfacción el que ni aún en tales circunstancias graves,
ese pánico hubiera afectado nuestra Institución, sino que,
contrariamente, se afianzaran su prestigio y su crédito, dando
motivo a una demostración airosa de su seriedad cuando su
Consejo de Administración dictó el acuerdo de pagar en oro, al
cien por cien, la totalidad de sus depósitos. Este acuerdo, que
fue decisivo para solidarizar el prestigio del Banco, se pudo
dictar debido a que la Dirección General previó las dificultades
que podrían sobrevenir entre la diversidad de consecuencias de
la crisis mundial, que ya había envuelto a nuestro país; y con
muchos meses de anticipación había logrado concentrar en las
arcas de la Institución oro nacional equivalente al ciento doce
por ciento de sus obligaciones en esa especie. En aquellos días
en que el pánico que evocamos amenazaba por igual a todas las
instituciones de crédito, tuvo el Banco de México fuerza
suficiente para prestar ayuda a otros bancos que,
momentáneamente, llegaron a encontrarse en condición difícil,
aunque merced a nuestro respaldo sorteó suavemente los escollos
que en su camino se presentaron.
Si bien el pánico de los inversionistas debió consumir las
exiguas reservas del Banco de México (no existen cifras para
esos años), por otra parte, la reducción de los ingresos del
sector público fue tan grande, que fue imposible cubrir los
emolumentos de los burócratas durante muchas quincenas. Tan
terrible situación provocó una crisis en el gabinete del
presidente Ortiz Rubio, que llevó a la destitución del
Secretario de Hacienda, Don Luis Montes de Oca, ocupando su
sitio el Ing. Alberto J. Pani.
Según narra don Antonio Ortiz Mena, el ingeniero Pani se
adelantó a su época, quien al observar la caída generalizada de
la demanda de bienes y servicios, implementó un plan de estímulo
de la economía. Para ello, cuando Keynes aún no publicaba su
Teoría General de 1936, el Ing. Pani propuso una reforma a la
Ley Calles, que le permitió la acuñación de una importante
cantidad de monedas de plata, mismas que fueron puestas en
circulación en 1932. Esto reactivó la economía y le allegó
recursos al gobierno, por la diferencia que obtuvo, entre el
valor intrínseco y el valor nominal de las monedas emitidas. De
esta forma logró pagar las nóminas y además reactivó la economía
al recuperarse la confianza . Para el año de 1933, el crecimiento
del PIB fue del 10.95% y como era de esperarse se revirtió la
deflación, pero el porcentaje inflacionario subió hasta 6.23% en el
período. De tal manera la crisis terminó antes que en Estados
Unidos.
Para consultar en detalle, todos los Informes Anuales del Banco
de México,
oprima aquí
LA CRISIS
DE 1948, AVILA CAMACHO - ALEMAN VALDES.-
El Origen: A la salida de don Manuel Ávila Camacho,
en 1947 llegó al poder el Lic. Miguel Alemán Valdés, quién fue el primer presidente civil
electo después de la Revolución Mexicana
Siendo aún muy joven, 13 años,
y recién llegado al Distrito Federal, fui testigo
por primera vez de lo que la gente llamaba:la Devaluación de la
Moneda.En razón de mi edad no me
importaba mucho, mejor digamos que nada, si nuestra moneda o la
inflación subía o bajaba, pues la verdad no traía ni un quinto
en la bolsa, salvo mi abono del tranvía, del cual ya he
comentado cuando me referí a los Tranvías de la Ciudad de
México..
Este
evento se dio el 22 de julio de 1948, y llevó al dólar que
valía entonces $4.85 pesos, hasta niveles de $6.25 a $6.35
pesos, es decir se dio una devaluación del orden
del 30%, entrando el tipo de cambio en una etapa
de "flotación", al
haberse retirado el Banco de México del mercado.
En relación a lo anterior, el
Banco de México reportó en su Informe Anual de 1948 lo
siguiente:
"El Banco de México, S. A., se
retiró del mercado de cambios el día 22 de julio pasado, dejando
que la oferta y la demanda fijasen el nuevo valor del peso
mexicano frente a las divisas extranjeras, reservando su
actuación únicamente con objeto de evitar fluctuaciones de
carácter especulativo. Las autoridades mexicanas tienen la
intención de fijar la nueva paridad legal del peso una vez
transcurrido el tiempo suficiente para conocer las condiciones
que rigen en el mercado de cambios."
Al
retiro de Banxico, el
peso continuó su caída libre, al darse la clásica
fuga de capitales, y el tipo de cambio terminó el año 1948 en
niveles de $6.90 por dólar, lo que implicó una devaluación formal
de 42.3% en el año.
Al año siguiente, según relata Don Antonio Ortiz Mena en su
libro*, las reservas internacionales se recuperaron y fue
posible fijar una paridad fija de $8.65 por dólar, aún cuando el
FMI recomendaba llevarla hasta $10.00 por dólar. Finalmente en
esta crisis el peso se había devaluado un 78.4% .
A mi
modo de ver las cosas, el origen de esta crisis debe buscarse en
el sexenio anterior, dado que la política vigente en aquel
entonces, que privilegiaba mantener fija la paridad peso-dólar,
se llevó a extremos insostenibles al no lograrse implementar de
manera paralela, un adecuado control de la inflación. Avila Camacho mantuvo fijo el tipo de cambio durante todo
su sexenio en $4.85 por dólar, pero la inflación creció un
131.7%, en el mismo lapso, con lo cual entregó la moneda
sobrevaluada en exceso a su sucesor el presidente Miguel Alemán.
Don Antonio Ortiz Mena confirma esta situación y nos relata:*:
"Por otro lado, el peso había experimentado
una fuerte apreciación desde 1940. La liberación de precios en
Estados Unidos implicó una reducción en la apreciación real de
nuestra moneda; sin embargo, no fue suficiente para compensar
los aumentos de precios que habían tenido lugar en México. Entre
1940 y 1947 el diferencial acumulado de inflación fue de 70.2%,
mientras que la paridad permaneció fija en 4.85 pesos por
dólar."
De esta manera desde el inicio del sexenio de Miguel Alemán y a
pesar de sus esfuerzos por mantener la estabilidad, logrando una
inflación de 2.2% durante 1947, las presiones se fueron
acentuando en el primer semestre de 1948, dando lugar al inicio
de fuertes fugas de capitales, al vislumbrar la inminencia de la
devaluación de la moneda. Tan solo entre finales de 1945 y
finales de 1948, las reservas internacionales se redujeron a la
tercera parte, pasando de 372.70 a 122..60 millones de dólares
de aquella época.
Los Efectos:
En la tabla comparativa que aparece al final, se analizan
las variables económicas que usualmente se ven afectadas por la
crisis y que muestran las cifras correspondientes a los años de
1948, 1949 y del período 1941-1950 En cada casilla pueden
evaluarse las variaciones del tipo de cambio, del PIB absoluto,
del PIB per cápita, la Inflación, los incrementos del salario
mínimo y los aumentos de impuestos y del precio de la gasolina.
Este último, como podrá observarse, es un viejo recurso de los
gobiernos en turno para incrementar sus ingresos vía el consumo
de combustibles.
Sin embargo considero que lo fundamental
en estos casos, es tratar de evaluar de manera aproximada, hasta
que grado pierden su poder adquisitivo los estratos sociales de
menores ingresos en el país, quienes a final de cuentas son los
mas dañados y quienes generalmente salen pagando los "platos
rotos" tras los malos manejos de las finanzas
gubernamentales.
En aquellos años el salario mínimo era todavía un indicador real y la única referencia que tenemos con cifras
oficiales, para poder realizar una evaluación que compare los incrementos del salario, en relación con los
incrementos de la inflación en un período dado.
En este sitio
aparece una gran tabla denominada
Termómetro de la Economía Mexicana, realizada con datos
fidedignos, en la cual se efectúan comparaciones sexenales,
iniciando con el período de Lázaro Cárdenas del Río.
Cuando vemos dichos datos nos encontramos que en el caso del
período de Ávila Camacho, que fue el causante de esta crisis, el
salario apenas creció 35.60% en el sexenio, mientras la
inflación llegó a 131.7%. El resultado sexenal fue una pérdida
del poder adquisitivo del 41.48%. Mientras tanto en el sexenio
de Miguel Alemán sucede algo que debe ser tomado en cuenta y es
el hecho de que hace un ajuste al alza, del salario mínimo del
97.64%, pero precisamente en el último año de su gobierno.
Esta situación le permitió mostrar mejores resultados
sexenales, obteniendo así, 97.64% de incremento en el salario
sexenal, con una inflación acumulada de 47.3% y un incremento del
poder adquisitivo al final de su mandato del 34.18%.
Para nuestro caso, un análisis realista de la crisis sería considerar los
6 años de Avila Camacho y los 4 primeros de Miguel Alemán, y así en un
período de 10 años observar que el salario mínimo perdió el
51.23% de su poder adquisitivo. Por fortuna y en virtud de que
mi padre, que fue empleado federal por muchos años, me heredó
una carpeta con todos sus nombramientos y sueldos, tenemos la
oportunidad de realizar otra comparación absolutamente real. El sueldo de mi padre
en 1941 era de $430.00 mensuales y
para el año de 1950, había aumentado a $619.00, en referencia al
mismo puesto de Jefe de Oficina que ocupó en dicho período. El incremento
fue del 44%, muy por debajo de la inflación acumulada del
período, que fue del 178%. Pérdida brutal del poder adquisitivo
que obligaba a mi padre a tener dos trabajos, para poder cubrir
los requerimientos familiares de sus 5 miembros.
Calculando la pérdida de poder adquisitivo en base a la
inflación, se obtiene un valor muy similar al que fue evaluado
para el salario mínimo, resultando una pérdida del 48.23% en el período 1941-1950.
Si se analizan los diversos indicadores calculados en la tabla
comparativa, bien se puede concluir que
estas crisis económicas con muy altos niveles de inflación,
y en
las que además se aprecia un alto crecimiento del PIB, y a la vez del
PIB per cápita, son muy engañosas, pues afectan de manera brutal
en el ingreso de los sectores de bajos salarios. La muestra es
clara
* El
Desarrollo Estabilizador: reflexiones sobre una época,
Antonio Ortiz Mena,
Fondo de Cultura Económica, 1998.
LA CRISIS DE
1954, ADOLFO RUIZ
CORTINES.-
El Origen: La llegada de Don Adolfo Ruiz
Cortines a la Presidencia, de acuerdo con las
prácticas de aquella época, se dice que fue por
discrepancias entre los "Notables" que
reunidos solían decidir quién habría de
suceder a Miguel Alemán en el poder. Comentaba
mi padre, que hubo discrepancias entre los
ex-presidentes y Miguel Alemán y para evitar el
choque optaron mejor por Don Adolfo.
El "gallo" de
Miguel Alemán era su paisano Fernando Casas Alemán, que
ya para entonces tenía hasta la propaganda
electoral impresa, dando por un hecho que él
sería el "bueno". Parece
ser que don Lázaro Cárdenas, se inclinaba por el
Gral. Henríquez Guzmán y de allí la elección
de un candidato neutral.
Para
1953 tenía 18 años y había terminado la Prevocacional, la
Vocacional y estudiaba ya el primer año de mi carrera
profesional en la ESIME. Tampoco me daba cuenta, ni
entendía mucho de aquellos asuntos políticos,
solamente escuchaba los comentarios de mi padre
cuando platicaba con otros parientes.Mi
educación prominentemente técnica, me alejaba de
manera absoluta de las implicaciones sociales de aquellos
hechos. Mi mente estaba
saturada de procedimientos matemáticos y conceptos teóricos de
Física y Electricidad, y claro mi más cara ilusión era
terminar pronto la que sería mi carrera de
Ingeniero Electricista. Prefería desde luego
irme a ver los juegos de fútbol americano, que
enterarme de la vida política y el desempeño
del "viejito" Ruiz Cortines.
Pero
al menos, y también gracias a la costumbre de mi
papá de leer el periódico diariamente, me
mantenía informado de los grandes encabezados a
8 columnas en los cuales generalmente se apoyaba
de manera absoluta la política del régimen. Se
dice que Ruiz Cortines logró meter orden en el
gasto público y creo que fue verdad, pero el
eterno pero, a él y a su gobierno debemos otra
de las funestas devaluaciones de la moneda
nacional, sobre todo por lo absurda y brusca que
fue y por la mala fe con que fue planeada.
El primer año de Don Adolfo, fue una año de estancamiento
económico, muy bajo el crecimiento del Producto
Interno Bruto,
solo creció un 0.3%.y
la inflación dentro de niveles razonables del 2%.
El
tipo de cambio estaba firme en $ 8.65 pues se había fijado de
acuerdo con el FMI en 1950, usualmente con un cierto rango de
subvaluación. La inflación del período 1950-1953 previa a la
devaluación fue del 18% en México y del 8% en USA. El
gobierno en si, no tenía ninguna presión devaluatoria, pero el gabinete económico y el
presidente de la República, tuvieron la genial
idea de modificar la paridad del peso, devaluar, de $8.65 a
$12.50 pesos por dólar, pensando que de esa manera se daría un tremendo impulso a la
economía.
Lo que relata* al respecto don Antonio Ortiz Mena, es lo
siguiente:
"Las
autoridades financieras decidieron adoptar una política que
buscara promover la expansión económica. El elemento elegido fue
el tipo de cambio. Por primera vez en nuestra historia se iba a
llevar a cabo una devaluación no forzada por las presiones de
los mercados, sino como medida de política económica para
acelerar el crecimiento. El secretario de Hacienda de esa época,
don Antonio Carrillo Flores, dijo que la devaluación iba a ser
un "chicotazo" para la economía."
¡Y vaya que tuvo razón!,
la fuga de capitales fue tremenda
y las reservas del Banco de México se redujeron
a la mitad en menos de 90 días transcurridos.
La parte más triste de este asunto, fue que todo se planeó de
manera secreta, e incluso al resto del gabinete se le hizo creer
que la situación del país era muy buena. El 18 de febrero de
1954, reunido el gabinete presidencial en pleno, se presentó un
panorama general con favorables perspectivas económicas, dando
lugar a un boletín de prensa bastante optimista, que fue
publicado por todos los diarios del país.
Cuando todos pensaban (incluso el que esto escribe, pues
recuerdo bien haberlo leído en el periódico) que el país marchaba por el camino correcto y
había que tener confianza, el 17 de abril de 1954, en
pleno "Sábado de Gloria", el gobierno
anunció la devaluación de $8.65 a $12.50 por dólar.
La
supuesta ventaja de encarecer las importaciones y
abaratar las exportaciones, nadie la entendió,
creó más desconfianza y la gente siguió
comprando dólares caros, haciendo bajar
drásticamente las muy exiguas reservas de aquel
entonces.
El
trauma del "Sábado de Gloria",
quedaría marcado en la mente de todos los
sectores de la población, aquel engaño, aquella
mala fe con la que se actuó, perduró y causó
desconfianza hasta nuestros días. Considero que
fue un tremendo error de Don Adolfo, haber
devaluado de manera brusca y sorpresiva.
En relación a lo anterior, el Banco de México reportó en su
Informe Anual de 1954 lo siguiente
"El Gobierno de México anunció el 18 de
abril, el establecimiento de un nuevo tipo de cambio para el
peso, que a partir de esa fecha sería de $12.50 por dólar
norteamericano, devaluando su moneda en un 30.8%. El Fondo
Monetario Internacional, al cual está adherido nuestro país
desde julio de 1944, fecha de su fundación, dio su conformidad a
la modificación propuesta, al demostrarse que era indispensable
para corregir un desequilibrio fundamental en su balanza de
pagos ... El C. Presidente de la República en su
informe al Congreso de la Unión el 1º de septiembre de 1954,
dijo: Desde fines de 1953, el Gobierno venía siguiendo con
preocupada atención hechos reveladores de que, al mismo tiempo
que se producía un alivio en el panorama económico interno, se
manifestaba una debilidad creciente en la posición internacional
del peso, como resultado de saldos adversos, cada vez mayores,
en la balanza comercial, que inevitablemente se reflejaban sobre
la de pagos."
En el párrafo anterior es
interesante observar la manera en que Banco de México reporta el
porcentaje de devaluación de la moneda en un 30.8%, siendo que
la devaluación se calcula en base al porcentaje que se
incrementó el tipo de cambio vigente, que era de $8.65 y que por
lo mismo fue del 44.51%. Curiosamente Banxico calcula el
porcentaje de devaluación en función de la nueva paridad, lo
cual es incorrecto, pero que le permitió presentar una cifra
menos alarmante. Recuérdese que Banco de México no era autónomo
en aquellos días.
No está dentro de mi nivel de conocimiento e información, analizar si en aquel
momento era realmente indispensable o no, hacer aquel ajuste
brusco del tipo de cambio, ni tampoco es el objeto de esta
comparación. Lo que se busca en realidad es observar, cuales
fueron sus efectos y si realmente corrigió el rumbo de la
economía nacional.
Los Efectos: A pesar de la sorpresiva
devaluación, los resultados finales de Don Adolfo le
fueron favorables, hizo crecer la economía
durante su sexenio en un 44%, mantuvo el tipo
de cambio estable en $12.50 durante 5
años de su gobierno y conservó las finanzas
públicas en equilibrio, obteniendo un superávit
en la relación Ingreso-Gasto en todos los años.
Aún así, el recuerdo de la devaluación sorpresiva permaneció en
las mentes de todos los mexicanos por décadas, creando
desconfianza y duda en cuanto a las acciones emprendidas por el
gobierno. Tras de la crisis, en el período 1953-1955, las
exportaciones nunca crecieron como se había pregonado, la deuda
externa creció de manera exorbitante y para variar el precio de
la gasolina se incrementó el 37.5%.
Al menos la inflación se pudo conservar dentro de límites
razonables y veamos de que manera gravitó aquella lejana crisis
en el bolsillo de los sectores de la población más desprotegidos
y necesitados.
Entre 1953 y 1955 la inflación creció 27.13%, mientras que el
salario mínimo se incrementó el 19.4%. La pérdida del poder
adquisitivo provocada por la crisis fue del 6.08%,
considerablemente menor que la de 1948.
Al igual que lo hice antes, cuento con los datos
correspondientes al sueldo de mi padre en aquellos años y es
como sigue: en 1953, previo a la crisis ganaba $790.00 mensuales
y en 1955, previo a su jubilación, ganaba $979.00 mensuales.
Realizando el cálculo observamos que su sueldo creció casi el
24%, es decir apenas 3 puntos abajo de la inflación de 27.13%. La pérdida
de poder adquisitivo calculada fue de 3.42%
Una vez más se demuestra que una crisis en la cual se logra
mantener baja la inflación, causa menos estragos en los
bolsillos de los que menos tienen.
Entre los hombres del gabinete
de Adolfo Ruiz Cortines, había dos que
pasaron a la historia como muy buenos
funcionarios públicos: don Antonio Ortiz Mena,
que ocupaba la Dirección del IMSS y don Ernesto
P. Uruchurtu que ocupaba el puesto de Regente del
Distrito Federal.
Don Antonio Ortiz Mena, incluso fue nombrado por don Adolfo,
como delegado alterno de México en la Reunión de Ministros de
Hacienda del Continente Americano, con la anuencia de don
Antonio Carrillo Flores, quien fungía entonces, como Secretario
de Hacienda.
EL DESARROLLO ESTABILIZADOR
El Desarrollo Estabilizador quedó comprendido dentro de
las administraciones presidenciales de Adolfo López Mateos
y Gustavo Díaz Ordaz, entre los años de 1959 a 1970. Por
el contrario de los sexenios anteriores durante estos doce años,
no se tuvo ninguna devaluación de la moneda nacional y se
logró un crecimiento estable, sin inflación y un notable aumento
del poder adquisitivo del salario.
Don Antonio Ortiz Mena que estuvo al frente de la Secretaría de
Hacienda y Crédito Público por dos sexenios consecutivos, fue el
creador del proyecto económico en cuestión, que por lo mismo se
asocia plenamente con su nombre y con lo que el Mundo llamó en
aquellos años, el Milagro Mexicano.
Don Antonio Ortiz Mena se hizo merecedor, post mortem, al
reconocimiento más importante que se otorga en el Senado de la
República, mediante la Medalla Belisario Domínguez que fue
entregada a sus familiares el 22 de octubre de 2009, con la
presencia del presidente de la República Felipe Calderón
Hinojosa.
En dicha ceremonia fue reconocido como: “el mejor Secretario
de Hacienda que ha tenido México". Es una lástima que los
legisladores hayan esperado a que tan ilustre personaje
estuviese muerto, para otorgarle tal distinción.
Por la importancia que tuvieron, a continuación se describen
brevemente, los objetivos económicos centrales que se
persiguieron en aquella época de excepcional estabilidad
macroeconómica y que mantuvieron firme el tipo de cambio
peso-dólar:
Lograr una situación sana
de finanzas públicas y aplicar una política monetaria
restrictiva.
Incrementar la
disponibilidad neta de divisas del país, mediante el fomento
de los principales productos de exportación y a la vez, la
substitución de las importaciones.
Realizar cambios
estructurales en la economía para incrementar el ahorro y la
inversión.
Elevar la productividad
de la economía nacional, con la meta de largo plazo de
alcanzar el nivel de productividad de los Estados Unidos.
Generar un flujo adecuado
de recursos financieros mundiales hacia México.
Buscar la convergencia de
los niveles de inflación de México y los Estados Unidos.
A continuación se transfiere un párrafo del
libro* publicado por Don Antonio Ortiz Mena, en virtud de la
claridad con que expresa los términos fundamentales que
sirvieron de sustento a su proyecto económico:
"El presidente (López Mateos) sabía que las
negociaciones de los contratos laborales eran muy difíciles, en
especial en lo referente a los aumentos salariales y que en
épocas inflacionarias los aumentos nominales de salario eran
contrarrestados rápidamente por los incrementos de precios. Una
mejora sostenible de los salarios reales requería de estabilidad
macroeconómica, para la cual la estabilidad del tipo de cambio
era un requisito indispensable.
Así mismo el presidente de la República estaba consciente de que
el mejoramiento de largo plazo en el nivel de vida de la
población, solamente podía gestarse en un marco de crecimiento
económico sostenido. Para lograrlo, era necesario mantener
niveles elevados de ahorro e inversión. La reducción de la
inflación era una condición necesaria para alcanzar estas metas
..."
El resultado global de los 12 años de
Desarrollo Estabilizador fueron en verdad sorprendentes y se
pueden apreciar en detalle en la tabla
Termómetro de la Economía Mexicanaen este mismo sitio.
Resumiendo los resultados del período se tuvo un crecimiento del
PIB absoluto del 108% equivalente a un promedio anual del
6.3%. y en cuanto a la inflación, creció solamente 34%
en el ciclo de 12 años, equivalente a un promedio anual del
2.47% anual. En verdad extraordinario para tan largo
período.
Sumando los resultados de los dos sexenios referidos al sexenio
de Adolfo Ruiz Cortines, que a pesar de la devaluación de 1954,
logró enderezar el rumbo y entregar finanzas sanas, se obtuvo
una pequeña tabla que compara lo que fue posible lograr en ese
período estable, contra lo que sucedió en los siguientes tres
sexenios de inestabilidad que veremos a continuación.
Oprima aquí para ver esa importante tabla comparativa.
De igual manera al final de esta sección aparece una tabla que
analiza, año por año, la evolución del poder adquisitivo del
salario mínimo en el mismo período de 18 años de crecimiento
estable. Oprima aquípara ver esa tabla.
Al final del sexenio de Gustavo Díaz Ordaz el país vivió
importantes acontecimientos, como la celebración de los Juegos
Olímpicos de 1968, que requirieron de fuertes gastos y la
inversión en los escenarios deportivos, pero además los
disturbios estudiantiles del mismo año que marcaron
negativamente la política autoritaria presidencial.
Se menciona con frecuencia que la política económica del D.E:
habría llegado a su límite y que se requería de un cambio.
Veamos un párrafo que aparece en el capítulo VII del libro Deuda, Inflación y Déficit que fue publicado en 1997 por
la UAM Campus Iztapalapa, bajo la dirección del Maestro en
Economía Alcides José Lasa Crespo.
"Con un crecimiento económico medio anual
de más del 6% y una tasa de inflación promedio inferior al 3%
anual en el periodo 1959-1970, en el marco de un vigoroso
desarrollo del sector industrial, puede decirse que los
objetivos económicos centrales del programa económico se
alcanzaron con plenitud. Sin embargo, desde mediados de los años
sesenta comenzaron a hacerse evidentes una serie de problemas y
limitaciones fundamentales en el funcionamiento de la estrategia
de crecimiento acelerado con estabilidad de precios. Desde el
punto de vista estrecho de la estabilidad macroeconómica y
situándonos al nivel de las manifestaciones del problema, son
tres los aspectos centrales que mostraban la fatiga del esquema
de política económica: la balanza de pagos, las finanzas
públicas y la pérdida de consenso social."
Es natural que el proyecto de desarrollo económico requería de
un ajuste y que dicho ajuste debió darse en el siguiente
sexenio. Lo que sucedió por desgracia, fue un cambio de política
económica verdaderamente radical y por demás destructivo. Cuando
escribí en el año 2000, para conocimiento de mis hijos y
familiares, lo que llamé La Historia de un Voto, me quedé
virtualmente desconcertado cuando conocí por primera vez las
cifras reales de tal debacle económica y por tal motivo me
propuse escribir una tercera parte que llamé Lo que Pudo Ser,
allí concluí con una tabla denominada 60 años de la
Economía Mexicanaen la cual substituí las resultados
económicos de los períodos presidenciales de Echeverría, López
Portillo, de la Madrid, Salinas y Zedillo, por otras, que bien pudieron lograrse
siguiendo una política económica congruente y ajustada de
manera eficaz a las necesidades del país. El resultado mostraba
que México habría crecido de tal forma que habría superado a
todos los países latinoamericanos y muchos otros europeos como
España. Eso no fue así, las políticas de crecimiento acelerado con
inflación fuera de control, aunado al endeudamiento
irresponsable nos llevaron a la ruina.
Enrique
Quintana, un destacado columnista de asuntos económicos del
diario Reforma, que tiene la capacidad de publicar un
artículo siempre interesante, todos los días hábiles de la semana, se preguntaba en
uno de ellos, de mayo de 2008, que habría sido de México si el presidente hubiese
sido el Lic. Antonio Ortiz Mena en lugar de Luis Echeverría y
escribió:
"Soy de los que creo que la historia no
está predeterminada, sino que hay diversos escenarios posibles y
el que al final se transita depende de la decisión de muchas
personas, pero de manera muy notable de quienes se encuentran en
el poder. Me parece que Díaz Ordaz fue una persona muy
irresponsable por muchas razones y una de ellas por la elección
de Echeverría como su sucesor ..."
La verdad es que Don Antonio, según su propio relato, se auto descartó de su
posible candidatura presidencial desde mucho tiempo antes de las
selección de candidatos; pero ¿que habría pasado si por lo menos
hubiese permanecido en la Secretaría de Haciendo? Seguramente
que otra habría sido la historia.
Don Antonio refiere en su libro*, lo siguiente en cuanto al
agotamiento del D:E.:
"Un comentario común respecto al desarrollo
estabilizador ha sido que si bien logró resultados positivos,
para principios de los setenta (siglo XX) había quedado agotado.
Esta es una apreciación errónea. El modelo del desarrollo
estabilizador no es un recetario de medidas económicas
detalladas. El desarrollo estabilizador es la concepción de que
es deseable y posible conciliar el crecimiento y la estabilidad.
Ello requiere firmeza en los objetivos, creatividad en el diseño
de las medidas concretas y capacidad de ejecución. Estoy seguro
de que esta concepción sigue siendo válida.
Ciertamente al final de período, algunas políticas concretas
tenían que haber sido modificadas. Este es un proceso normal en
un país que evoluciona ..."
A los que nos tocó vivir y formar nuestra pequeña empresa en
aquellos años, sabemos muy bien y reconocemos que fue una etapa
de grandes oportunidades y crecimiento para todos. La
clase media se fortaleció y el poder adquisitivo de la gente se
reflejaba con claridad en su consumo.
Baste saber que las exportaciones globales de aquel entonces
significaban no más del 5% del PIB y los ingresos por turismo
fluctuaban entre 3% y 4% del PIB, (actualmente son del rango de
30% y 8% respectivamente). ¿Que significaba? Significaba que en
aquella época el sector interno de la economía generaba más
del 90% del PIB.
¿Porqué en aquellos años se podía y ahora no?
Es sencillo, dentro
del esquema denominado de Economía Mixta de aquellos años, las inversiones del
sector privado y del sector público estaban prácticamente a la
par. Digamos que la economía funcionaba plenamente bajo el
impulso de dos grandes motores que generaban riqueza, el
privado y el público y que además se hacía bajo un esquema de
crecimiento estable, con inflación controlada.
Hoy el motor del sector público no puede hacerlo ... se apagó.
¿Porqué?
Mi punto de vista es que las 3 crisis económicas que
veremos a continuación, destrozaron nuestra economía. Los
gobiernos se endeudaron de manera colosal, las deudas tuvieron
que pagarse con altos intereses y los recursos se obtuvieron de
las gigantescas exportaciones de petróleo. Aún así, el gobierno
todavía arrastra un pesado lastre y de cada peso que recauda apenas
puede disponer de 20 o 30 centavos para el gasto programable. De esta forma, endeudado y
sin recursos dejó de ser el gran motor que en aquellos años
diera impulso a la economía. Hoy ya no lo es.
Pero hay más, las crisis inflacionarias se reflejaron en el
poder adquisitivo de casi todos los sectores de la población
(excepto los privilegiados) y hoy el sector interno de
nuestra economía quedó
desarticulado y débil.
¿Cual era el eslabón más débil del desarrollo estabilizador?
De
acuerdo a mi percepción personal, lo era el sector externo. En
aquellos años no había exportaciones petroleras y las que había estaban
formadas en su mayoría por materias primas. La economía mexicana
se cerró a las importaciones bajo el programa de substitución de
importaciones y esto le dio gran impulso a la industria
nacional. Esto que en principio pudiera ser visto como
bueno, a la
larga resultó contraproducente y podemos comprobarlo si
observamos la secuencia descendente de las
exportaciones totales de nuestro país durante el período
de 1959 -1970.
¿No era bueno proteger la industria nacional?
Mi punto de vista
es que no lo era, dado que los productos mexicanos eran de mala calidad y
jamás podían competir en precio en el mercado internacional,
salvo muy contadas excepciones. Se frenó el desarrollo
tecnológico, la mano de obra no estaba debidamente capacitada y
se limitó la competencia, pues muchas de las empresas nacionales
eran únicas en el mercado.
Por otra parte las exportaciones agropecuarias fueron
descendiendo, por la migración de la población a las zonas
urbanas, atraídos por la notable industrialización de aquellos
años.
Era evidente que el D:E. requería de ajustes, sin embargo lo que
vino después de 1970 no fueron ajustes al sistema, fueron
cambios radicales que materialmente destrozaron lo que había
logrado construirse en aquel brillante período de 12 años de
continuo y excepcional crecimiento con inflación controlada.
Veamos como concluye don Antonio Ortiz Mena en sus reflexiones
finales del libro* que publicó en 1998.
"Durante la época del desarrollo
estabilizador, culminó un proceso de varias décadas para acceder
al crecimiento con estabilidad. Lo que sucedió
posteriormente fue un cambio en la concepción de la política
económica que desembocó en inflación y evitó el crecimiento
económico sostenido. Los experimentos de crecimiento inflacionario, en México y
en el resto del mundo, no han dado resultados positivos. México
ha mostrado que puede crecer con estabilidad. Frente a los
grandes retos que enfrenta para las próximas décadas, nuestro
país cuenta con la gente y los recursos naturales para salir
adelante. Nada debe impedir que se conjunten las voluntades de
los mexicanos para lograr un elevado nivel de desarrollo ... "
EVOLUCION DE LA PARIDAD, LA INFLACION, EL SALARIO MÍNIMO Y
SU PODER ADQUISITIVO
EL MILAGRO MEXICANO 1953 - 1970
Gobierno
Año
Paridad
Inflación
INPC
Sal. Mínimo
Factor de
Salario
Poder
$/Dl.
%
$/día
Actualiz.
deflactado
adquisitivo
MAV
1952
8.65
-2.19
0.0126
6.70
1.000
6.70
0.00%
ARC
1953
8.65
2.09
0.0129
6.70
1.022
6.56
-2.13%
ARC
1954
11.34
16.37
0.0150
8.00
1.189
6.73
0.42%
ARC
1955
12.50
9.44
0.0164
8.00
1.301
6.15
-8.24%
ARC
1956
12.50
0.58
0.0165
11.00
1.309
8.40
25.44%
ARC
1957
12.50
6.58
0.0176
11.00
1.395
7.89
17.70%
ARC
1958
12.50
3.90
0.0183
12.00
1.449
8.28
23.57%
Sexenal
Variación %
44.51%
44.94%
1.449
79.10%
23.57%
ALM
1959
12.50
-0.04
0.0183
12.00
1.449
8.28
23.63%
ALM
1960
12.50
4.84
0.0191
14.50
1.519
9.55
42.49%
ALM
1961
12.50
-0.33
0.0191
14.50
1.514
9.58
42.96%
ALM
1962
12.50
3.12
0.0197
17.50
1.561
11.21
67.31%
ALM
1963
12.50
0.20
0.0197
17.50
1.564
11.19
66.97%
ALM
1964
12.50
5.40
0.0208
21.50
1.649
13.04
94.62%
Sexenal
Variación %
0.00%
13.76%
1.138
79.17%
94.62%
GDO
1965
12.50
0.65
0.0209
21.50
1.659
12.96
93.38%
GDO
1966
12.50
2.58
0.0214
25.00
1.702
14.69
119.20%
GDO
1967
12.50
1.43
0.0218
25.00
1.727
14.48
116.11%
GDO
1968
12.50
2.43
0.0223
28.25
1.768
15.97
138.42%
GDO
1969
12.50
4.87
0.0234
28.25
1.855
15.23
127.35%
GDO
1970
12.50
4.69
0.0245
32.00
1.942
16.48
145.98%
Sexenal
Variación %
0.00%
17.76%
1.178
48.84%
145.98%
Total
Variación %
44.51%
94.17%
1.94
377.61%
145.98%
Fuentes:
Toda la información mostrada en esta tabla aparece en el
Termómetro de la la Economía Mexicana en este mismo sitio.
Allí se describen en detalle las fuentes oficiales que se
consultaron para recopilar los datos mostrados.
La columna más importante de la tabla
anterior es la penúltima, en la cual se muestra el ascenso
continuo del salario mínimo previamente deflactado (descontado
el componente inflacionario), reflejando un crecimiento promedio
del poder adquisitivo del mismo del 5.13% anual. Lo
anterior demuestra que en este período, el crecimiento económico
se reflejó en todos los sectores, incluyendo a los de menores
ingresos.
Pasemos a ver que fue lo que nos sucedió después de aquel
brillante episodio de nuestra historia económica..
* El
Desarrollo Estabilizador: reflexiones sobre una época,
Antonio Ortiz Mena,
Fondo de Cultura Económica, 1998.
LA CRISIS
DE 1976, LUIS ECHEVERRIA.- El Origen: La llegada a la presidencia de la República de Luis Echeverría
Álvarez en 1971, debe ser considerado (además de
muchos otros) como el error más grave que cometió
el presidente Díaz Ordaz. Error que él mismo reconoció en alguna
ocasión.
Ya antes comentamos que lo ideal
habría sido continuar la política económica del D.E y efectuar
los ajustes pertinentes para empezar a abrir el sector externo
de la economía nacional, sin embargo Luis Echeverría le dio un
giro brusco, que finalmente la condujo al caos.
El haber sentido en
carne propia los efectos de aquellos días, me dejó un recuerdo
imposible de borrar. En un negocio pequeño, como el que me tocó fundar
en 1957, siempre tuvimos la percepción de que el gobierno en
turno nos respaldaba y reconocía nuestro esfuerzo de estar
creando 40 o 50 fuentes de trabajo, que sustentaban a un número
equivalente de familias. En
esos años, los del D.E, era natural que me
sintiera un poco orgulloso de estar colaborando
con un granito de arena al crecimiento de nuestro
país. Sin
embargo con la llegada de Luis Echeverría, se acabó con aquel sentimiento y vino a
crear una fuerte pugna entre la clase empresarial
y sus trabajadores.
Echeverría descalificó la
política económica que había prevalecido durante los
12 años anteriores, aduciendo un inequitativo reparto de la
riqueza, que el denominó “excesiva concentración del
ingreso” y que por lo tanto, enarbolando la
supuesta bandera de la "justicia
social" iba a reivindicar a los
trabajadores. Lo único que propició fue un
gobierno populista y demagógico, con un terrible
despilfarro en el gasto público y el inicio de
la carrera ascendente del endeudamiento y la
inflación. El modelo económico que se proponía llevar a
efecto en su sexenio llevó el nombre de Desarrollo Compartido y
el lema que se fijó desde el inicio de su campaña electoral fue:
Arriba y Adelante.
En
1971, quince años después de haber fundado
nuestra empresa, empezamos de inmediato a
vivir la espantosa política populista del nuevo
régimen. Todos nuestros planes se fueron
viniendo abajo y en verdad muy pronto perdimos el
entusiasmo por crecer y tener un mayor número de
trabajadores y empleados.
La
pugna entre los grandes empresarios y Echeverría
fue muy marcada, pues imagino que ellos al igual
que a mí me sucedía, temían ser desplazados o
intervenidos en sus áreas de trabajo. En esos
años y como respuesta a la política populista
de Echeverría nació el Consejo Coordinador
Empresarial, que aglutinó a las principales
asociaciones de empresarios y que servía como un
escudo de defensa de la iniciativa privada contra
las acciones del gobierno.
El primer año de gobierno se
caracterizó por su falta de definición en la política económica
y se habló con frecuencia de "atonía", en virtud del bajo
crecimiento del PIB, mismo que se redujo del 6.5% en 1970 al 3.7% en
1971. Aún así, la inflación se mantuvo en niveles cercanos al
5%, mientras que la de Estados Unidos se redujo al 3.27%
A partir de 1972 las cosas cambiaron y se optó por incrementar
la participación del Estado en el desarrollo económico nacional,
invirtiendo no solamente en la construcción de obras de
infraestructura, sino también en el desarrollo industrial, al
crear o comprar nuevas empresas que fueron afiliadas al rango de
paraestatales.
A continuación me permito reproducir un párrafo del libro
Deuda, Inflación y Déficit que fue publicado en 1997 por
la UAM Campus Iztapalapa, bajo la dirección del Maestro en
Economía Alcides José Lasa Crespo:
"Fue así como a la “atonía” del primer año
le siguió durante casi todo el resto de la administración (con
frenos y arranques) una política expansiva del gasto público, a
tono con lo que era el proyecto inicial. El gasto del sector
público fue incrementándose rápida y sostenidamente, pasando del
20.7% del PIB en 1971 al 31.8% en 1976. Por otro lado, el
gobierno introdujo una reforma institucional que facilitó la
política de inversión pública: el traspaso de la facultad de
decisión en esta materia desde la SHCP a la Secretaría de la
Presidencia."
Una de las múltiples frases que tuvo a bien, o mal, pronunciar el
presidente Echeverría, fue ésta: “Las finanzas públicas se
manejan desde Los Pinos”
y como era de esperarse dio
lugar a un absoluto desorden en el gasto y las inversiones
públicas.
Para ese entonces, 1973, y a raíz de un intento
fallido de reforma fiscal que le diera más recursos, tomó la
decisión de despedir a su Secretario de Hacienda Hugo B. Margain.
La creciente expansión del gasto gubernamental, sin el respaldo de los
correspondientes ingresos tributarios, dio lugar a un incremento
del déficit público, el cual fue financiado primero, mediante
incrementos sucesivos del encaje legal del Banco de
México, que pasó de 34.8% en 1971 a 51.1% en 1976. Al agotarse
esta vía, se continuó con
deuda externa y con el aumento del dinero en circulación, emitido sin
respaldo por la Casa de Moneda.
La
inflación fue desbocándose año tras año y
para 1973 ya estaba fuera de control al llegar a 21.37%, estableciéndose así en
niveles de dos dígitos no vistos desde el año de 1944, durante
la Segunda Guerra Mundial. Si
alguien nos hubiera dicho, que a partir de ese momento tendríamos
que esperar ¡20 años! para volver a ver inflaciones de un
dígito, nunca lo habríamos creído, pero aún menos imaginar que
en los años 80 llegaríamos a ver inflaciones de tres dígitos. Aquello era ya el principio
del fin.
Entre 1959 y 1971 durante la época del D.E los salarios mínimos,
y por lo tanto todos los demás, se ajustaban cada dos años, dado
que el crecimiento de los precios era imperceptible. El período
de 1972-1973 fue el último , pero la inflación de 1973 obligó a
realizar el primer incremento de emergencia de los salarios del
18%, que tan solo estuvo vigente entre septiembre y diciembre de
ese año. El desorden continuó y los salarios aumentaron 6 veces
en forma irregular entre 1973 y 1976. La espiral inflacionaria
había comenzado, sin que pudiésemos imaginar cuantos años
habría de durar. Hoy sabemos que la inflación permaneció sin
control durante 27 años y aún así, es frecuente escuchar quien
pregunta porqué razón, después de aquello, dejamos de crecer.
Pero otro de los indicadores macroeconómicos sin control fue la
Deuda Pública, tanto interna vía encaje legal, como la Deuda
Externa, la cual se cubre en dólares y mediante el pago de altas
tasas de interés. la Deuda Externa que recibió Echeverría al
inicio de su gobierno fue de de 4,263 millones de dólares y para
fines de 1976 dicha deuda había llegado a 19,600 millones de
dólares, equivalente a 4.6 veces la inicial y al 28.6% del
PIB corriente. En verdad inconcebible la forma en que se
manejaron las finanzas nacionales desde Los Pinos.
La bomba de tiempo había quedado finalmente preparada y
para mediados del año de
1976 el diferencial de inflaciones entre México
y los Estados Unidos era muy considerable
ypor lo tanto nuestro peso estaba
sobrevaluado por arriba de un 35%. El resultado era
previsible y por lo mismo en los tres primeros trimestres de
1976, se calcula una fuga de capitales de 1800 millones de
dólares, medida de acuerdo con el renglón de Errores y Omisiones
de la Balanza de Pagos.
La devaluación era inminente y para el 31 de agosto de 1976
el Banco de México se retiró del mercado de
cambios y nuestra moneda quedó en flotación,
determinando su valor por la oferta y la demanda.
En el primer día el tipo de cambió pasó de
12.50 a 20.60 pesos por dólar. 64.8% de devaluación en un
solo día.
A continuación se reproduce un párrafo del Informe Anual del
Banco de México de 1976, referente a la devaluación de ese año:
"El déficit en cuenta corriente de la
balanza de pagos disminuyó de 3 693 millones de dólares en 1975
a 3 005 millones en 1976. Sin embargo, el resultado global de
nuestras transacciones con el exterior mostró un deterioro,
puesto que la salida neta de capital a corto plazo, reflejada
por el rubro de errores y omisiones, que en 1975 fue de 460
millones de dólares, llegó a 1 983 millones de 1976. Por tal
motivo las necesidades totales de divisas por estos rubros, no
cubiertas por ingresos en cuenta corriente, pasaron de 4 153
millones en 1975 a 4 988 millones en 1976. No obstante el nivel
sin precedente de los ingresos netos en cuenta de capital a
largo plazo, 4 655 millones de dólares, en buena parte
determinados por el endeudamiento al sector público, éstos no
alcanzaron a cubrir los requerimientos mencionados
anteriormente, por lo que fue necesario utilizar para este
propósito un monto de 333 millones de dólares de las reservas de
activos internacionales del Banco de México, S.A. Ante las
crecientes fugas de capital y los desequilibrios fundamentales a
que se ha hecho referencia, las autoridades financieras del país
consideraron que el endeudamiento externo a que se tenía que
recurrir para seguir apoyando el tipo de cambio era excesivo,
por lo que decidieron, a partir del 31 de agosto, abandonar el
tipo de cambio fijo de 12.50 pesos por dólar, estableciendo un
régimen de flotación regulada desde un nivel inicial de 20.50
pesos por dólar."
El
largo período de más de 20 años de estabilidad monetaria había
terminado ...
Los Efectos: Las crisis de1976 fue muy distinta a las anteriores que
hemos relatado:
La crisis económica que culminó con la
devaluación, se dio en un año electoral. Es decir que al 31 de
agosto habían transcurrido menos de 2 meses de las elecciones
del domingo 4 de julio, en que sin competencia alguna, había
"ganado" José López Portillo, gran amigo de Luis Echeverría.
Motivado por el gran bache constitucional
que crea un vacío de poder al permitir que dos presidentes,
uno constitucional y otro electo, coexistan durante más de 5
meses, se generó un clima de desconfianza y rumores que no
recuerdo haber vivido en otra época. Tómese en cuenta que los
medios de comunicación estaban totalmente controlados y los
rumores de aquellos días circulaban de boca en boca, aunque
muchas veces no fueran ciertos.
Seis
años de ajetreada política populista habían
terminado con la estabilidad económica de
nuestro país, pero todo ello dentro de un clima de permanentes
expresiones verbales, en su mayoría demagógicas y violentas.
Echeverría usualmente un hombre reservado, apenas fue nombrado
candidato presidencial del PRI, no paró de hablar hasta el
final de su mandato. Se llegó a decir que para él era una
necesidad fisiológica.
Pero no conforme con ello,
Echeverríaen
pleno 1976 y después de las elecciones, había expropiado
70,000 hectáreasde fértiles tierras de
riego en los Valles del Río Yaqui y el Río Mayo
de Sonora, y arengaba a los campesinos a defender
sus derechos. Nosotros, los ciudadanos
comunes y corrientes, no podíamos entenderlo, pues
a pesar de que había un presidente electo, les expresaba que
no se preocuparan y que continuaría
visitándolos aún después de dejar el poder.
Para los últimos meses de
1976, una ola de rumores corrían de boca en boca, desde que
Echeverría se convertiría en otro Plutarco Elías Calles
iniciando un nuevo maximato, hasta que estábamos a punto de
convertirnos en un país socialista, al dar
Echeverría un golpe de estado.
Aquel clima de terror,
estimuló aún más la fuga de capitales, había millones de
mexicanos que no comulgábamos con los sistemas socialistas que
inhiben la libertad ciudadana.
Ya habíamos visto pasar por México, miles de cubanos que
sin un quinto en la bolsa, huían del régimen de Fidel Castro
con destino a Miami.
Para 1976 el Estado ya era
"dueño" de 272 empresas y organismos descentralizados, la
mayor parte de ellos muy mal administrados. No sabíamos lo que
vendría después.
La
"justicia social" prometida por Luis Echeverría,
jamás la
vimos y en 6 años de política económica expansiva, en base al
endeudamiento, no solamente disminuyó el ritmo
de crecimiento, también la inflación quedó fuera de control. Al
final de cuentas ese fue el peor impuesto que se impuso al
pueblo, pues lo empobreció en grado superlativo, aunque su
efecto no fue visible varios años después. La inflación en
1976, último año de gobierno, llegó al 27.2%y el tipo de cambiose incrementó en 60%.
En el sexenio de Luis Echeverría sucedió algo
similar a lo que hizo Miguel Alemán y fue el hecho de
haber realizado un incremento del salario mínimo del 23%, pero precisamente en
octubre de 1976 apenas 2 meses antes del final de su gobierno.
Esta situación le permitió mostrar mejores resultados
sexenales, obteniendo así, 202% de aumento en el salario
sexenal, con una inflación acumulada de 129.70% y un incremento del
poder adquisitivo del salario al final de su mandato del
31.62%.
Sin embargo este resultado es engañoso y no reflejaba ningún
grado de sustento y permanencia, por tratarse de una situación
pasajera y sin base. La espiral inflacionaria sin control
alguno, continuaría creciendo y los incrementos de salario jamás
habrían de alcanzar a los aumentos de los precios, como podremos
observar después. Véase también la tabla Salario
Mínimo-Inflación en este mismo sitio.
Decir que el país no había crecido, sería una mentira y lo
mismo pensar que el pueblo en general estaba empobrecido y adisgusto en ese momento.
Ese era el momento de la fiesta faltaba saber quien pagaría los
platos rotos. Véase
Populismo en este mismo sitio.
En realidad lo que nadie entendía o podía imaginar,
eran los efectos futuros de la terrible crisis de endeudamiento
público y la espiral inflacionaria sin control que se reflejarían en el siguiente sexenio.
Las grandes consecuencias de esta crisis
podrían resumirse en lo siguiente:
El grave endeudamiento público que casi
quintuplicó la Deuda Externa en dólares y magnificó la Deuda
Interna, vía encaje legal y el aumento de circulante sin
respaldo.
La espiral inflacionaria sin control que
heredó a la siguiente administración y que sería a futuro la
causante de la pérdida del poder adquisitivo en el salario.
Una devaluación del 60% del peso mexicano,
después de más de 20 años de estabilidad.
Una política económica expansionista e
intervencionista de tinte socialista, que enfrentó a los
empresarios con el Gobierno y a la vez con sus trabajadores.
Una enorme fuga de capitales, causada por
la desconfianza y ante la inminencia de la devaluación que se
percibía del diferencial de inflaciones entre México y
Estados Unidos, que llegaba a mediados de 1976 a más del 35%
Una ola de rumores, que se propagó ante la
falta de información fidedigna de los medios de comunicación
sin libertad de expresión, y por el largo período en que
conviven dos presidentes, el constitucional y el electo.
Así las cosas, ante la desconfianza y la
duda, esperamos la llegada del siguiente mandatario.
LA CRISIS
DE 1982, JOSE LOPEZ PORTILLO - MIGUEL DE LA MADRID.- El Origen:
Como dijimos antes López Portillo llegó al poder a raíz de las
elecciones del 4 de julio de 1976, algo que todos sabíamos por
anticipado. Fueron
solamente para cumplir el requisito legal, pues el dedazo de
Echeverría lo convertía de manera automática en el futuro
presidente de México. En esa ocasión el PAN de plano no propuso
candidato y López Portillo "ganó" el 93.49% de los votos del
PRI, PARM y PPS, que se aliaron para competir juntos en las
elecciones. La única oposición que tuvo fue del Partido
Comunista, no registrado, que ganó el 5.29% de los votos.
Como el mismo JLP reconoció pública y cínicamente al final de su
vida, pudo haber ganado con el solo voto de su señora madre.
No
hubo maximato ni golpe de Estado, Echeverría se fue a formar su
Centro de Estudios Económicos del Tercer Mundo,
(vaya forma de tirar el dinero), pero eso sí,
López Portillo fue una versión corregida y
aumentada del predecesor.
La gran duda era saber de
que manera afrontaría la terrible crisis que estaba viviendo
nuestro país y cual sería el mensaje que enviaría a la ciudadanía
en su discurso de toma de posesión del 1o. de diciembre de 1976.
Para sorpresa de la mayoría de los mexicanos, el histórico
discurso de López Portillo fue extraordinariamente conciliador,
esperanzador y además expresado en tono muy emotivo,
aprovechando las grandes dotes de orador que poseía Los que siguen
son algunos de sus párrafos substantivos:
"Se hace imprescindible
reiterar que nuestro desarrollo depende del esfuerzo productivo
de los mexicanos; que nuestros recursos naturales no se
han empobrecido por haberse devaluado nuestra moneda; que la
capacidad creadora de sus habitantes no está a merced de pánicos
financieros y que, en consecuencia, los precios, los salarios y
el nivel de vida solo se deterioran en la medida en que, por
ignorancia, temor o mala fe, seamos incapaces de comprender que
lo único afectado es el valor de lo que compramos en el
exterior. Quisiera que así lo entendiéramos muy pronto para
evitar la peor de las dependencias enajenantes, la psicológica,
la que nos hace perder identidad y dirección.
Podemos, claro, de no actuar
en consecuencia, caer en desorden tan profundo, como grande sea
nuestra irresponsabilidad e incompetencia en el manejo de una
espiral que puede convertirse en torbellino: inflación
devaluación. precios utilidades salarios, inflación devaluación
y así sucesivamente. El desempleo y los enfrentamientos que ello
traería aparejado debilitarían nuestra democracia y
enfrentaríamos el riesgo de emplear fuerza en vez de razón;
imposición en vez de solidaridad. Vencer y no convencer.
Dominar en lugar de servir."
y más adelante
"Apoyaremos a las empresas que
de buena fe se vieron forzadas a endeudarse en dólares para
evitar la elevación de costos y su descapitalización.
Paralelamente habrán de reestructurarse las tasas de interés para
premiar la permanencia del ahorro y disminuir la volatibilidad
financiera.
Para conciliar los intereses individuales y colectivas de
los mexicanos se emitirán nuevos valores de largo plazo
respaldados por la producción de materias primas básicas y
vinculado al precio internacional de algunos de nuestros
recurras más importantes, como la plata -de la que somos el
primer productor mundial- y el petróleo.
Adicionalmente para transacciones corrientes reiniciaremos la
acuñación de las tradicionales monedas de plata mexicanas,
nuestros pesos fuertes. De esta forma ofreceremos a los
mexicanos opciones atractivas de ahorro que sin perjudicar sus
legítimos intereses, coincidan con los nacionales y nos permitan
combatir la inflación y los disparos cambiarios."
y después
"No estaría completo este
conjunto de leyes, si no se propusiese un instrumento de
regulación del endeudamiento público.
Este proyecto de ley propone un tratamiento de la información que no
sólo garantice el escrupuloso conocimiento de todos aquellos
elementos que caracterizan los compromisos del sector público
que habrán de traducirse en deudas sino que permita su adecuado
uso y control pertinente. En la actual coyuntura económica, esto
tiene un significado de significado de suma trascendencia ..."
Después de muchos meses de zozobra, aquel
discurso tan bien elaborado y conciliador fue como la llegada
inesperada de un viento fresco y renovador, que nos hizo fincar
nuevas esperanzas en el desempeño de aquel nuevo gobernante. Es
seguro que todos los mexicanos nos encontrábamos muy
necesitados de escuchar palabras de aliento y como pocas veces,
tras de aquel discurso, nuestro país cambió de la noche a la
mañana.
Una nueva esperanza estaba latente, tendríamos un peso fuerte
respaldado por nuestra producción de plata, el Gobierno estaba
conciente de que la espiral inflacionaria bien podría
convertirse en un torbellino y además prometía crear un
instrumento que regulara el endeudamiento público.
Ahora habría que ver si las promesas habrían de cumplirse.
En el primer año de gobierno, 1977, el manejo de las finanzas
gubernamentales se mantuvo dentro de las formas ortodoxas y la
inflación bajó ligeramente a niveles del 20%, la confianza
recuperada evitó la fuga de capitales y las exportaciones
crecieron 27.2% obteniéndose una balanza comercial positiva y
una disminución del 50% en el déficit de la cuenta corriente. El
tipo de cambio se ubicó al final de 1977 en 22.74 pesos por
dólar.
Todo lo anterior de acuerdo a los lineamientos fijados por el
FMI para el otorgamiento de los cuantiosos créditos que se
requerían para el pago del capital y los intereses de la enorme
deuda externa heredada.
Sin embargo, dentro del mismo gabinete existían puntos de vista
divergentes; la Secretaría de Hacienda que encabezaba
Julio Moctezuma Cid se inclinaba por una política conservadora y
de contracción, mientras que en la recién creada Secretaria de
Programación y Presupuesto, a cargo de Carlos Tello Macías, había
la percepción de continuar con la política expansionista del
sexenio anterior. El conflicto fue tan grande que ambos fueron
cesados de sus cargos en noviembre de 1977.
En su discurso de toma de posesión López
Portillo no dejó entrever cuales eran sus futuras intenciones en
cuanto al desarrollo de la industria petrolera.
Ya en otro lugar mencioné de que manera un humilde pescador
mexicano llamado Rudesindo Cantarell, con su descubrimiento le otorgó a
México uno de sus mayores tesoros, el sexto yacimiento
petrolero más grande del mundo, sin pedirle nada a cambio.
Fue al inicio del sexenio de Echeverría, 1971, cuando finalmente
PEMEX prestó atención a las palabras de Rudesindo y pusieron
manos a la obra para determinar de manera fehaciente la magnitud
del descubrimiento. Para 1974 ya era del conocimiento de los
norteamericanos la existencia de grandes reservas petroleras en
aguas poco profundas del Golfo de México y se encontraba en
proceso de perforación el primer pozo denominado Chac 1; pero
aparte de ello la visita del presidente Gerald Ford a la
frontera mexicana para entrevistarse con Luis Echeverría el 21 de
octubre de 1974, propició que unos días antes, el 12 de octubre
de 1974, el diario Washington Post hiciera del conocimiento
público las gigantescas reservas petroleras de México, estimadas
en 20,000 millones de barriles y la posibilidad de exportar
hasta 2,000 millones de barriles diarios en los años 80.
Recuerdo bien que durante la reunión presidencial de aquellos
días, cuando se le tocó el punto a Echeverría lo evadió,
aduciendo que la solidaridad con la OPEP era de orden solamente
enunciativo y que de momento México solamente exportaría lo
necesario para cubrir el importe de sus importaciones
petroleras.
La realidad era que ese año de 1974, resultaba de muy
especial trascendencia para México, por primera vez y después de 53
años, se lograba superar la marca de producción petrolera que
habían dejado las empresas extranjeras en 1921, que había sido
de 193.4 millones de barriles anuales, llegando al nivel de
209.85 millones de barriles anuales.
Para 1974 el desarrollo petrolero en los estados de
Tabasco y Chiapas, basado en la producción de los recientes
campos de Cactus, Samaria, Cunduacán, Sitio Grande y otros,
cubría ya el 50% de la producción nacional. Durante 1975 y 1976
la producción siguió creciendo para llegar a fines de 1976 a la
impresionante cifra de 293.12 millones de barriles anuales, aún
sin la aportación de pozos en aguas someras. Precisamente en ese
mismo año se dio conclusión exitosa del pozo Chac-1 en la Sonda
de Campeche, que vino a confirmar la existencia del gigantesco
manto petrolero de Cantarell, sexto más grande en el
Mundo, a 75 Km. al noroeste de Ciudad del Carmen. Aparentemente PEMEX había
solicitado desde 1976 la certificación de las reservas
petroleras de México a la empresa
De Golyer and Mac Naughton,
las cuales fueron estimadas en 11 mil millones de barriles y
este dato le daría sustento al proyecto de expansión de la producción petrolera, su exportación y el subsecuente
financiamiento, que tenía planeado el nuevo Gobierno.
Para el
primer Informe de Gobierno el 1o. de septiembre de 1977,
el discurso de JLP comenzó a cambiar y fue allí en donde reveló
de manera oficial y por primera vez, que las reservas probadas eran ya de
14,000
millones de barriles y se emprendía un basto plan de desarrollo
petrolero, que consideraba duplicar la capacidad de refinación,
triplicar la producción de petroquímicos y la construcción de un
gran gasoducto desde Cactus, Chiapas hasta Tamaulipas. En esa
ocasión pronunció la siguiente frase de corte triunfalista, la
primera de muchas otras que diría después:
" ... En la época actual
los países pueden dividirse entre los que tienen y los que no
tienen petróleo. ¡Nosotros lo tenemos!"
El Ing. Jorge Díaz Serrano fue nombrado director de PEMEX en
virtud de tener amplia experiencia en la perforación de pozos en
aguas someras y ser un experto en el conocimiento de los
negocios del petróleo. Por tal razón Díaz Serrano hizo la
descripción de las reservas y los planes de desarrollo a través
de dos comparecencias en la Cámara de Diputados, los días 26 y
27 de octubre de 1977.
Enseguida se reproducen algunos párrafos
sobresalientes de la primera comparecencia, por ser considerados
de mucha importancia. Para conocer las versiones completas de
las sesiones de la Cámara de Diputados, por favor oprima en las
fechas siguientes: 26 de octubre o
27 de octubre.
" ... Decíamos a ustedes que en México nunca
hubo acumulación primaria de riqueza, bien, ahora la situación
ha cambiado, y si tomamos en cuenta que las reservas probadas
provienen tan sólo de una parte relativamente pequeña de lo que
técnicamente ya sabemos que existe tanto en el área de Reforma,
en el Mar de Campeche y en el Golfo de Sabinas, podemos repetir
que México cuenta hoy, por primera vez, en toda su historia a
partir de la Conquista, con una gran acumulación de riqueza.
(Aplausos.)
Esta riqueza constituye, no sólo una manera de que resolvamos
los problemas económicos que tenemos en la actualidad, sino que
es el gran eje económico que ha faltado desde el principio de
nuestra historia y cuya ausencia ha inhibido la total
consolidación de una nación y hace posible ver hacia el futuro
la creación de un nuevo país, no sólo permanentemente próspero,
sino incluso un país rico en donde el derecho al trabajo sea una
realidad y cuyas remuneraciones permitan en general un mejor
estilo y calidad de vida.
También, por primera vez, la gran riqueza de la nación no está
en unas cuantas manos, sino que tiene la cualidad, la gran
característica de ser precisamente del pueblo de México y estar
administrada a través de su representante que es el Estado
mexicano mediante la herramienta petrolera de todos, que es
Petróleos Mexicanos. (Aplausos.)
... Hay que considerar que las reservas de hidrocarburos de
México, equivalen al consumo actual de nuestro país para una
duración de doscientos ochenta años.
El costo político para el país será muy alto si no construimos
rápidamente la poderosa plataforma de producción que nos coloque
en un lugar prominente en el concierto mundial.
Necesitamos actuar sin temores, puesto que entonces tendremos
una capacidad de negociación que no tenemos ahora ..."
Como puede apreciarse, el futuro parecía en extremo promisorio,
pues se hacía pública la cifra actualizada de las reservas
probadas, que como dijimos antes, rebasaban ya los 14,000
millones de barriles y la posibilidad de continuar creciendo en
el futuro. En la comparecencia del día 27, el tema se centró en
la necesidad de construir un gasoducto troncal desde Chiapas a
Tamaulipas, con sus correspondientes ramales para el
abastecimiento
de gas natural a la industria nacional, pero a la vez con la
mira de exportar al estado de Texas.
Evidentemente el descubrimiento de las grandes reservas
petroleras cambiaba totalmente el panorama y modificaba de
manera radical las expectativas futuras.
Habría grandes ofertas de créditos para el desarrollo, pero se
olvidaría la promesa de controlar la espiral inflacionaria y
regular el incremento de la deuda externa.
Dentro de las múltiples frases pronunciadas por JLP que causaron gran
impacto, las relacionadas con la abundancia de petróleo quedaron
muy grabadas en la mente de muchos mexicanos, fundamentalmente
por los pésimos resultados obtenidos al final de su gestión. De
los párrafos que siguen, el primero corresponde al
III Informe de Gobierno pronunciado en septiembre de
1979 y el segundo al
V Informe de Gobierno pronunciado en 1981:
" ... Tener abundancia de petróleo en un mundo
ávido de energéticos y económicamente desordenado, nos coloca en
posición prominente para impulsar nuestro crecimiento económico
y social independiente y autosostenido y, por primera vez y
quizá la única en nuestra historia, nos permite delinear un
modelo de país factible y a la altura de nuestra más ambiciosa
filosofía política ..."
" ... Pero sabemos y siempre lo hemos dicho, que
ese recurso con tanto valor y esfuerzo nacionalizado por
nuestros próceres, nos da oportunidad de progreso si sabemos
administrar su abundancia, si organizamos el trabajo, No vamos a
ser grandes vía especulación. Sólo el trabajo nos da esa
oportunidad. Sigamos trabajando y dejémonos de cuentos,
ilusiones, terrorismo conceptual, calumnias y bilis ..."
Aquel tono, en extremo optimista y de cierta forma ostentoso, se basaba en el crecimiento de
las reservas de petróleo probadas que pasaron de 11,000 millones
de barriles en 1976, hasta 72,000 millones de barriles
reportadas en el último Informe Presidencial de 1982.
Como era de esperarse, ante el
auge petrolero el nuevo Gobierno optó por continuar la
política económica expansionista y así vimos crecer las
exportaciones petroleras que eran de 556.97 MDls. en 1976, a casi
el doble en 1977 con 1,029.4 MDls., mientras que las
importaciones de petrolíferos apenas fueron de126.53 MDls.
De allí
en adelante el crecimiento de las exportaciones sería
impresionante, llegando en 1982 a 16,447 MDls, contra 140.48 MDls. de
importaciones de petrolíferos.
De igual manera, ante la oferta masiva de crédito, el Gobierno
continuó el endeudamiento sin control, ni medida, llegando a
triplicar la deuda que al inicio del período ya era exorbitante,
pasando de 19,600 MDls en 1976 a 58,874 MDls en 1982, de
acuerdo con cifras oficiales. Si en 1976 ya representaba el
28.59% del PIB, para 1982 llegó al 91.57% del PIB. El desorden en
el gasto público fue monumental y como nos prestaban en especie, nos llegaban equipos,
materiales y maquinaria que se amontonaban y se
echaban a perder en los muelles de nuestros
puertos.
Para entonces López Portillo era casi un rey, todas las
decisiones se tomaban en la presidencia. ... y con el estómago, no con la
razón. Algún periodista de la época escribió que López
Portillo convirtió a su gobierno en: una
corte palaciega, aristocratizante y rumbosa
empeñada en un afán de enriquecerse hasta
proporciones de escándalo.
Sus principales
características fueron la corrupción, la
frivolidad y el nepotismo.
No
todo había quedado allí, la fiebre estatizante
de López Portillo lo había llevado a comprar
una gran cantidad de empresas quebradas, que
ahora sumadas a las 272 que le entregó
Echeverría, daban la increíble cantidad de
¡1155 empresas estatales y paraestatales!
Por la importancia de las cifras que aporta, me permito
reproducir un párrafo del libro
Deuda, Inflación y Déficit que fue publicado en 1997 por
la UAM, Campus Iztapalapa, bajo la dirección del Maestro en
Economía Alcides José Lasa Crespo, en el que se muestra la
crítica situación que alcanzaba el déficit en cuenta corriente
para fines de 1981:
" ... Si la balanza comercial mostró signos
desalentadores, los pagos a factores del exterior y la balanza
en cuenta corriente tuvieron un desarrollo alarmante. Los
intereses por la deuda externa que habían representado alrededor
de 2000 millones de dólares en 1977 se elevaron sostenidamente
hasta alcanzar los 9500 millones en 1981, y los pagos netos a
factores del exterior pasaron de 1875 millones de dólares en
1977 a 12,160 millones en 1981; mientras que el déficit en
cuenta corriente, que había sido de 1600 millones en 1977, se
multiplicó por diez en sólo cuatro años, superando los 16000
millones en 1981 ..."
Intentar escribir más sobre los orígenes de
la crisis es en verdad inútil, las cifras hablan por si solas y
puede ampliarse la consulta, accediendo a la tabla incluida al final, o bien en la tabla
Termómetro de la Economía Mexicanade este mismo sitio.
Fue
una lástima que aquella gigantesca abundancia de
petróleo tuviera que ser extraída, no solamente para el consumo
nacional cada vez mayor, lo que era razonable, sino para incrementar las exportaciones
y pagar con sus divisas tanto la deuda externa como el servicio
de la misma.
Baste saber que nuestras reservas probadas actuales,
2009, son apenas de 14,300 millones de barriles, incluyendo
crudo, gas y líquidos. La diferencia bien puede ser equivalente
a las extracciones realizadas en un período de 28 años
aproximadamente, sin mayores reposiciones de reservas por falta
de exploración.
Pasemos a ver
cuales fueron los efectos del desorden económico-financiero
acumulado hasta 1981.
Los Efectos: ¿Que pensaba en 1981 un pequeño empresario, un ciudadano
común como tantos, de aquel desordenado crecimiento económico?.
Al final de las cuentas éramos los más. Las pequeñas industrias
definitivamente eran, y han sido, las mayores generadoras de
mano de obra formal, pero a la vez las que menos información
reciben. Sí
había mucho trabajo, pues el "boom"
petrolero había detonado el crecimiento
económico, pero para entonces surgían muchas complicaciones a
las que no estábamos acostumbrados. Una de ellas era la
inflación de dos dígitos que hacía imposible hacer planes
a futuro.
Después
de 1981 nuestra pequeña empresa prefirió no volver a contratar ningún
trabajo con el Gobierno, pues el riesgo que se
corría era muy alto. Para entonces
dichos trabajos que se otorgaban por concurso incluían las
famosas cláusulas de ajuste de precios, pero no funcionaban
adecuadamente y por lo tanto actualizar precios era una
verdadera odisea. Decidimos entonces trabajar
solo para la iniciativa privada.
No había mano de obra calificada, todo mundo tenía trabajo lo
cual era bueno, pero hacía muy difícil cumplir con los
compromisos contraídos.
Pero sobre todo el ambiente que se vivía era de terrible
desconcierto y temor por lo que podría suceder. Ante la falta de
información, las expectativas futuras eran
en verdad impredecibles.
Finalmente las malas noticias
comenzaron a llegar en 1981:
La sobreoferta de petróleo a
nivel internacional propició que los precios comenzaron a
bajar. El precio de la mezcla mexicana que en enero de 1981
era de 36.31 Dls por barril, para finales de año había llegado
a niveles de 31.0 Dls por barril. Esta situación propició una
crisis en la dirección de PEMEX, pues el Ing. Díaz Serrano de
manera unilateral y sin consulta previa, redujo el precio del
barril en 4.00 Dls. Esta decisión al final le costó el puesto,
pero era evidente que el había realizado el ajuste correcto,
de acuerdo con los precios vigentes, a la baja, en el mercado
internacional. Esta situación disminuía los ingresos
petroleros, tanto por la reducción en el precio, como por la falta
de demanda en el mercado
La tasa Libor, que servía de base para determinar los intereses de los
excesivos préstamos contratados hasta esa fecha, se fue
moviendo paulatinamente desde un nivel del 7.6% a fines de
1977, hasta los niveles del 19 al 20 % observados en 1981.
Esta situación se reflejaba drásticamente en el monto de los
pagos por concepto del servicio de la deuda externa contratada
en el período y de la que fue heredada del sexenio anterior.
La percepción a
nivel internacional de que la evolución del déficit en cuenta
corriente de la balanza de pagos, aunado a los dos factores
descritos arriba y al crecimiento desorbitado de la deuda,
hacían insostenible continuar financiando el desequilibrio con
nuevos préstamos.
Los sectores
privilegiados de la política y la economía nacional al
observar lo anterior, iniciaron la fuga de capitales ante la
inminencia de una nueva crisis económica y la devaluación de
la moneda. La cuenta de errores y omisiones de la balanza de
pagos de 1981, refleja una fuga de 8,373 millones de dólares
en el período.
" ...Cuando a mediados de 1981 se produjeron
simultáneamente reducciones del precio y del volumen de la
exportación petrolera, la situación de la cuenta corriente se
deterioró aún más. En estas condiciones, se generalizaron las
expectativas de que el tipo de cambio se tornaría insostenible
en los niveles entonces vigentes y, en consecuencia, hubo un
rápido incremento de la dolarización en los depósitos bancarios,
así como fugas de capital de magnitud importante. La ampliación
del déficit público causada por un nivel de ingresos petroleros
menor al previsto, y las presiones sobre la balanza de pagos
originadas en un creciente déficit en cuenta corriente y en
sustanciales fugas de capital, condujeron a la contratación
de deuda pública externa por casi 20 mil millones de dólares, la
mayor parte de los cuales se consiguieron en el segundo semestre
de 1981. El país utilizó más recursos externos en ese año que en
todo el período 1975 - 80. Las medidas con las cuales se
intentó resolver la problemática de 1981 fueron insuficientes y,
en algunos casos, generaron nuevas dificultades. Así, el aumento
del endeudamiento externo y el corto plazo al cual fue
contratado parte sustancial del mismo, determinaron un gran
incremento de la carga financiera por concepto de pago de
intereses y de amortización, a la vez que deterioraron las
posibilidades de utilizar ulteriormente el crédito externo como
instrumento de política económica.
Así se llegaba al
último año de gobierno y los presagios de una nueva crisis
impulsaron a López portillo a transmitir, el 5 de febrero de
1982, un mensaje en red nacional
de radio y televisión. En este mensaje en él que informaba
de la grave situación económica, lo concluyó con su muy famosa
frase:
¡Defenderé la paridad del peso como un perro!
Como era de esperarse, dicho
mensaje solamente sirvió para agudizar la fuga de capitales, que
fue de 6,579 millones de dólares en el año de1982.,
mismos que sumados a la fuga de 1981 ascendían a 14,952
millones de dólares.
Ante la difícil situación, el 18 de febrero del
mismo año, el Banco de México se retiró del mercado y dejó el
tipo de cambio peso-dólar en flotación, el cual pasó de 26.81 a
37.55 pesos por dólar en ese mismo día. El peso continuó su
caída y para los primeros días del mes de agosto había llegado a
48.79 pesos por dólar, lo cual representaba una primera
devaluación del 81.98%.
Para esa fecha Miguel de
la Madrid ya era presidente electo y tendría que tomar posesión
el 1o. de diciembre de 1982, sin embargo el caos era terrible.
El torbellino inflacionario, que prometió evitar JLP en su
toma de posesión, era ya incontenible en virtud de los
incrementos salariales de emergencia que fueron decretados sin
sustento. Al inicio del año aumentaron oficialmente en 34%, pero
apenas en marzo ya se recomendaba aumentarlos un 30% más y
finalmente en el mes de noviembre se oficializó dicho incremento
del 30%. Aún así los salarios jamás alcanzarían a la inflación,
que cerró 1982 apenas a unas décimas del 100%.
La fuga de capitales y los
depósitos bancarios en cuentas de dólares que eran permitidos,
continuaron su acelerada carrera. Todo mundo quería protegerse
de una inminente segunda devaluación. Por tal razón el
6 de agosto se implanta una nueva modalidad, un
mercado de cambios dual, con una cotización preferencial de 49.13 pesos
por dólar que se aplicaría a la importación de bienes
prioritarios y al pago de los intereses de la deuda externa
pública y privada, Por otra parte habría una cotización libre
sujeta a la oferta y la demanda que en su primer día se ubicó en
75.33 pesos por dólar y continuaría su aumento hasta llegar a
104 pesos por dólar un día antes del último Informe presidencial
Por si fuera poco, el 13 de agosto, se decreta que todos los
depósitos bancarios denominados en moneda extranjera deberían
convertirse de manera obligatoria a moneda nacional, mediante la
entrega del equivalente en base al tipo de cambio general
vigente al momento de realizarse el pago, que entonces era de
49.13 pesos por dólar. Al convertirlos a moneda nacional se
conocieron como Mexdólares y represento una considerable pérdida
para todos los poseedores. En esta fecha también se cerró
temporalmente el mercado cambiario.
El que esto
escribe entendía que ¡por fin! la
salida de López Portillo estaba cercana y deseaba que pasaran pronto los días y que en su último Informe de
Gobierno, diera de manera natural una reseña de
la crítica situación económica y se fuera a
descansar, antes que tomar alguna otra de sus
arrebatadas decisiones. Sin embargo nuestros fervientes
deseos no se cumplieron y por desgracia no fue
así ...
En
un "dramático último informe de
gobierno, quizá más por llamar la atención,
pues para esos días nadie lo tomaba en cuenta, López Portillo tuvo a bien decretar la
estatización de la Banca Nacional y establecer
además un régimen de control de cambios. Eso
era lo único que nos faltaba para acabar de
arruinar la economía del país.
Mediante excepcional pieza oratoria, hizo gala de
sus grandes dotes de primer ACTOR y derramando
lágrimas ante el micrófonohaciéndonos
creer que en verdad había sido una víctima de
los banqueros "vende patrias",
saqueadores del país, tomó una más de sus
arrebatadas decisiones de muy graves
consecuencias en los años subsiguientes y
actuales. Nunca
he apoyado a los banqueros, pero pienso que lo
sucedido en 1982, fue más por errores acumulados del Gobierno,
al haber permitido que la economía llegara
hasta ese extremo de inestabilidad, sin
haber hecho los ajustes del tipo de cambio de acuerdo al
diferencial de las inflaciones México-USA, desde mucho tiempo
atrás. De acuerdo a la tabla Devaluación - Inflación que aparece
en este sitio, debió realizar el ajuste desde mediados de 1980.
Por lo tanto, la sobrevalución del peso propició
la fuga masiva de capitales con destino a los
bancos del extranjero, encabezada por políticos y personajes
influyentes con información privilegiada. Hasta
donde entiendo, para entonces las arcas nacionales habían
quedado vacías, la reservas de divisas en moneda
extranjera estaba prácticamente agotadas y por
lo tanto el país estaba a punto de declarar la
"moratoria" de pagos al extranjero.
Aunque
a muchos no les llamaba la atención ver y
escuchar los Informes de Gobierno, yo tenía la
costumbre de seguirlos con cierto cuidado y más
para esta ocasión en que la situación del país
era tan crítica y confusa. Por tal razón
aquella ocasión prendí mi televisión pequeña y con toda atención me
puse a escuchar aquel histórico informe Como
decía mas arriba todos queríamos que terminara
sin sobresaltos, dejando el camino abierto para
que tomara posesión el siguiente mandatario.
Debo
reconocer que aquel hombre, a pesar de que yo no
comulgaba con sus ideas de estatizar la economía
y tomar decisiones arrebatadas sin previo consenso,me
había ido envolviendo con su discurso y a tal
grado que cuando terminó llorando en verdad me
conmovió.
" ... A los desposeídos y marginados, a los
que hace seis años les pedí un perdón (aplausos.) que he venido
arrastrando como responsabilidad personal - excúsenme por favor,
como si fuera exclusiva por haberlo formulado- , les digo que
hice todo lo que puede para organizar a la sociedad y corregir
el rezago; que avanzamos; que si por algo tengo tristeza es por
no haber acertado a hacerlo mejor ..."
Ya para finalizar y culminar su
discurso un grito desgarrador retumbó en la Cámara de
Diputados y refiriéndose a los banqueros dijo:
" ... Para responder a ellas he expedido en
consecuencia dos decretos: uno que nacionaliza los bancos
privados del país, (aplausos prolongados), y otro que establece
el control generalizado de cambios, no como una política
superviniente del más vale tarde que nunca, sino porque hasta
ahora se han dado las condiciones críticas que lo requieren y
justifican. Es ahora o nunca. Ya nos saquearon. México no se
ha acabado. No nos volverán a saquear. (Aplausos
prolongados.) ..."
Cuando
salí de la oficina para ir a comer a la casa
estaba tan confundido y hasta cierto punto
convencido de que aquello era lo mejor para el
país, que en cierto momento me dije:
-épale
pues que te pasa... no te das cuenta que lo
que está haciendo va en contra de tus principios
fundamentales- y fue entonces cuando
desperté y me di cuenta de lo terrible de
aquellas medidas. No conforme con haber llegado a
1155 empresas propiedad del gobierno, ahora se
iba sobre los bancos. En verdad que eso era
terrible,,,
Al reseñar las
crisis anteriores me permití analizar de que manera se había
perdido el poder adquisitivo de los salarios, como consecuencia
de la mala administración de la economía nacional. En el
caso de López Portillo es pertinente recordar que recibió
salarios artificialmente altos, que representaban un incremento
del poder adquisitivo del 31.62% en el período. Digo
artificialmente en razón de que el país estaba inmerso en una
crisis inflacionaria y al iniciarse un nuevo período sexenal,
dependería del siguiente mandatario controlar la crisis y
conservar el poder adquisitivo de los salarios en todos los
sectores de la sociedad.
Analizando en base a los incrementos del salario mínimo y la
inflación en el período de JLP obtenemos lo siguiente: Recibe el
salario mínimo en $96.70 por día y lo entrega en $364.00 por
día, es decir con un incremento del 276.42%, mientras
tanto la inflación siguió galopando en el período y acumula un
incremento sexenal del 459%. La pérdida sexenal del
poder adquisitivo del salario fue del 32.66%. Es decir que lo ganado al final del período de Echeverría se
perdió en el período de López Portillo.
Doce años sin crecimiento estable del salario, alta inflación y
endeudamiento que hoy conocemos como la Docena Trágica.
Increíble ¿verdad?
¿Como pudo ser posible que un sexenio con tantas expectativas
económicas favorables, abundancia de petróleo, buenos
precios y apoyos crediticios, concluya con tan pésimos
resultados?
Las palabras de Don Antonio Ortiz Mena adquieren cada vez mayor
relevancia:
Los experimentos de crecimiento inflacionario, en
México y en el resto del mundo, no han dado resultados
positivos.
La inflación trajo consigo múltiples
consecuencias, entre ellas los incrementos de precios y tarifas
de los servicios que proporciona el Gobierno, y entre todos,
destacan los datos de la gasolina, que subió y subió, a precios
muy por arriba de la inflación. Es una verdadera contradicción
que con tal abundancia de petróleo, la gasolina subiera
de precio de manera tan absurda. Entre 1976 y 1982 pasó de
$3.00 por litro, hasta $41.00 por litro, es decir que el
incremento fue de 1266% en el período, con ajustes en
1978, 1980, 1981 y 1982.
Si como se dijo arriba, la inflación del período fue del
459%, el precio de la gasolina prácticamente triplicó la
inflación.
Me gustaría decir que al llegar a este punto
las cosas empezaron a cambiar para el bien de nuestro país y sus
habitantes, pero no fue así. Lo que llegó fue un nuevo Gobierno.
Sería imposible analizar los efectos de la crisis provocada por
López Portillo, sin analizar el sexenio siguiente que fue en
donde se reflejaron de manera contundente todos los efectos de
los graves errores cometidos.
En
esa crítica situación el primero de diciembre
de 1982, tomó posesión como nuevo presidente
Miguel de la Madrid Hurtado, que se rumoraba no había sido informado
previamente de la decisión de López Portillo de estatizar la Banca y declarar el
control de
cambios, pero claro, en su discurso de toma de
posesión no dijo una sola palabra.
Sin
embargo no dejó de mostrar su auténtica
preocupación por la situación que se vivía,
cuando expresó: No permitiré que el país
se me deshaga entre las manos
Hablar
mucho de Miguel de la Madrid es imposible, pues para mi personal
punto de vista su mandato fue gris y sus actitudes
fueron tibias.
Es
cierto, heredó un país en la más completa
ruina, sin divisas en la reserva, con inflación
galopante, endeudado hasta la máxima expresión
y con la industria petrolera rumbo a la quiebra,
por los bajísimos precios del petróleo de
exportación.
La
Banca había dejado de ser mixta, pues no
conforme con los bancos que ya eran del gobierno
desde antes de septiembre de 1982, como Banco del
Atlántico y Banco Mexicano, López
Portillo había estatizado los restantes. El
ridículo e imposible control de
cambios de un país que tiene 3000 Km. de
frontera con Estados Unidos pesaba mucho sobre la
economía del país.
Sin embargo el
problema más agobiante que afrontó Miguel de la Madrid desde su
toma de posesión, fue la magnitud de la deuda externa y los
cortos plazos en los que debía cubrirse. Desde el 22 de agosto
de 1982, se había solicitado a la comunidad bancaria
internacional una prórroga de 90 días para los pagos de capital
correspondientes a la deuda del sector público. El párrafo
siguiente corresponde al
Informe Anual del Banco de México en 1983:
"...Durante
ese lapso se pagarían sólo intereses, y el gobierno propondría
una reestructuración del perfil de la deuda pública externa que
ayudase a resolver el problema de pagos que afrontaba el país.
Durante ese período se integró un grupo de bancos asesores que
serviría de enlace entre las autoridades del Gobierno Mexicano y
la comunidad bancaria internacional. Para entonces, ya se habían
iniciado conversaciones con el Fondo Monetario Internacional, no
sólo con el propósito de utilizar los recursos disponibles para
México en su calidad de miembro de dicho organismo, sino más
importante, para poder lograr la reestructuración referida de la
deuda y el acceso a recursos adicionales de la banca comercial
... "
Y más adelante en el mismo
informe:
" ... La interrupción del funcionamiento
normal de los mercados financieros internacionales significó
que, en el corto plazo, el país no podía esperar la contratación
de suficientes créditos nuevos con los cuales pudiera
financiarse, como usualmente se hace, el pago de los que fueran
venciendo. Durante 1983 se firmaron contratos de
reestructuración que cubren 98 por ciento de la deuda del sector
público que vencía entre agosto de 1982 y diciembre de 1984,
cuyo monto llegó a 23 mil millones de dólares aproximadamente.
En sus aspectos técnico y legal, dicha reestructuración
constituyó una de las más complejas operaciones financieras
internacionales que se hayan diseñado en muchos años. Con la
reestructuración se obtuvo un período de gracia de cuatro años,
al cabo de los cuales los pagos del principal de la deuda se
distribuirían en otros cuatro años ..."
Durante
26 meses, más de 2 años, México no recibió un
solo crédito internacional. Nadie creía en
nosotros.
El
Secretario de Hacienda, don Jesús Silva Herzog, se convirtió en
una especie de embajador itinerante,
que recorrió gran parte del mundo para negociar con los bancos privados, a quienes se
les debían miles de millones de dólares. ¡Era en verdad una vergüenza! Pero es interesante ver lo que escribió el periodista J.
Jesús Rangel M., en una serie de artículos que sobre este tema
publicó en Excelsior en marzo de 1987 bajo el titulo de:
“Pagó México 80,000 millones de dólares en 6 años”. En ellos nos describe claramente como sucedió tal cosa:
Durante el período de López Portillo se amortizaron 27,593
MDls. y se pagaron 28,090 MDls de intereses, mientras
que en el período siguiente de Miguel de la Madrid, se
amortizaron 6,874 MDls. y se pagaron 21,913 MDls
de intereses. La suma de estas cantidades da (tomar aire)
84,470 millones de dólares que tuvieron que cubrirse en
menos de 10 años.
¿De donde pudieron obtenerse tan gigantescas sumas para pagar la
deuda externa y el servicio de la misma?
Evidentemente de las exportaciones petroleras.
¿Se acuerdan de la abundancia?
Ojala pudiera decir que sirvió para construir autopistas libres
de cuota, eliminar las tenencias sobre automóviles, gasolina
barata, construir escuelas, universidades y hospitales; pero no,
no fue así. la abundancia sirvió para pagar las deudas y sus
onerosos intereses...
En
lo fundamental Miguel de la Madrid debió haber priorizado una
forma de controlar la espiral inflacionaria y no lo hizo, o no
pudo hacerlo. No es mi misión juzgar, pues no creo ser la
persona idónea para ello, sin embargo las consecuencias del
descontrol inflacionario y el "deslizamiento" diario de la
paridad peso-dólar, resultaron altamente nocivos. En la tabla que sigue, prefiero resumir los doce años de crisis
originados por el mal manejo financiero de los sexenios de
Echeverría y López
Portillo, sumados al desastre de Miguel de la Madrid.
EVOLUCION DE LA PARIDAD, LA INFLACION, EL SALARIO MÍNIMO Y
SU PODER ADQUISITIVO
LA DOCENA TRAGICA Y EL SEXENIO GRIS 1971 - 1988
Gobierno
Año
Paridad
Inflación
INPC
Sal. Mínimo
Factor de
Salario
Poder
$/Dl.
%
$/día
Actualiz.
deflactado
adquisitivo
GDO
1970
12.50
4.69
0.0245
32.00
1.000
32.00
0.00%
LEA
1971
12.50
4.96
0.0257
32.00
1.050
30.49
-4.72%
LEA
1972
12.50
5.56
0.0271
38.00
1.108
34.30
7.18%
LEA
1973
12.50
21.37
0.0329
44.85
1.345
33.35
4.23%
LEA
1974
12.50
20.60
0.0397
52.00
1.622
32.07
0.21%
LEA
1975
12.50
11.30
0.0442
63.40
1.805
35.12
9.77%
LEA
1976
20.00
27.20
0.0562
96.70
2.296
42.12
31.62%
Sexenal
Variación %
60.00%
129.60%
2.30
202.19%
31.62%
JLP
1977
22.74
20.66
0.0678
106.40
2.770
38.41
20.02%
JLP
1978
22.71
16.17
0.0787
120.00
3.218
37.29
16.52%
JLP
1979
22.77
20.02
0.0945
138.00
3.863
35.73
11.65%
JLP
1980
23.27
29.84
0.1227
163.00
5.015
32.50
1.56%
JLP
1981
26.16
28.69
0.1579
210.00
6.454
32.54
1.68%
JLP
1982
149.25
98.85
0.3140
364.00
12.834
28.36
-11.37%
Sexenal
Variación %
646.25%
458.97%
5.59
276.42%
-11.37%
MMH
1983
161.35
80.78
0.5676
523.00
23.200
22.54
-29.55%
MMH
1984
209.97
59.16
0.9034
816.00
36.925
22.10
-30.94%
MMH
1985
447.50
63.75
1.4793
1250.00
60.466
20.67
-35.40%
MMH
1986
914.50
105.75
3.0436
2480.00
124.406
19.93
-37.70%
MMH
1987
2225.00
159.17
7.8880
6470.00
322.420
20.07
-37.29%
MMH
1988
2295.00
51.66
11.9630
8000.00
488.984
16.36
-48.87%
Sexenal
Variación %
1437.69%
3710.12%
38.10
2097.80%
-48.87%
Total
Variación %
18260.00%
48798.4%
488.98
24900.00%
-48.87%
Fuentes:
Toda la información mostrada en esta tabla aparece en el
Termómetro de la la Economía Mexicana en este mismo sitio.
Allí se describen en detalle las fuentes oficiales que se
consultaron para recopilar los datos mostrados.
La columna más importante de la tabla
anterior es la penúltima, en la cual se muestra el descenso
continuo del salario mínimo, previamente deflactado (descontado
el componente inflacionario), en los sexenios de López Portillo
y de Miguel de la Madrid, reflejando un decremento promedio
del poder adquisitivo del 2.24% anual.
Lo anterior demuestra que en este período, el crecimiento
económico no se reflejó en todos los sectores, afectando de
manera brutal los ingresos de los trabajadores de menores
salarios. Todo lo anterior demuestra que el desarrollo compartido y la justicia social jamás existieron.
Obsérvese que el incremento ficticio de 31.62% del poder
adquisitivo del salario en el período de Echeverría, se perdió
en el siguiente sexenio y para el final del período de Miguel de
la Madrid había caído un 49%. De un salario real de $32.00 por
día en 1970, pasamos a un equivalente de $16.36 por día en 1988.
Pero eso no fue todo, varios
acontecimientos ensombrecieron aún más el período de MMH
El 19 de septiembre de 1985, un terrible sismo sacudió la
capital de la República, derrumbando cientos de
edificios y matando a miles de personas. Era lo único que faltaba para
terminar de desmoralizar a nuestro primer
mandatario, pues al contrario de lo que el pueblo habría
esperado, Miguel de la
Madrid se mantuvo ausente de los sitios afectados.
En 1986
los precios del petróleo bajaron de manera importante
ubicándose en un precio promedio de 11.86 dls./barril. Esta
situación con precios por abajo de los 20 dls./barril afectó
el valor de las exportaciones y se prolongó durante muchos
años.
Su gobierno dio las facilidades para crear
una especie de "banca paralela", pues
dejó que la iniciativa privada conservara y administrara las
Casas de Bolsa y la gente
mostrómás
confianza para invertir su dinero con ellos.
El famoso “boom” de la Bolsa
de Valores en 1987, que llevó a miles de pequeños ahorradores
a invertir su dinero en acciones de bolsa, los condujo a
perder gran parte de sus capitales al darse un ajuste
sorpresivo en octubre de ese mismo año. Nadie, ni el gobierno, ni las
propias Casas de Bolsa advirtieron a los inexpertos
inversionistas del grave riesgo que corrían.
La caída inesperada de la
bolsa de valores aceleró la demanda de dólares en el mercado
cambiario y el Banco de México hubo de retirarse del mercado
cambiario en el mes de noviembre, provocando así una nueva
devaluación del orden del 32%.
Así penosamente fue llegando
al final, el gris sexenio de Miguel de la Madrid
y salvo el hecho de haber iniciado la venta de empresas
paraestatales que significaban un terrible lastre y la necesidad de afrontar la apertura comercial,
impulsando poco a poco las exportaciones y permitiendo las
importaciones de productos, así como la entrada de México al
sistema GATT, muy poco fue lo que dejó este triste sexenio.
Para colmar los fracasos, las
elecciones para nuevo presidente de la República fueron
corruptas y fraudulentas. Por primera vez en la historia del
PRI, se puso en duda seriamente que su candidato Carlos Salinas
de Gortari hubiera ganado la cantidad de votos necesarios para
demostrar su mayoría. El sistema de cómputo, bajo la
responsabilidad de Manuel Barttlet, secretario de Gobernación, sorpresivamente dejó de funcionar, mientras se
hacían los acomodos necesarios para favorecer a Salinas.
Las caídas del PIB absoluto y el PIB per
cápita fueron muy considerables. El crecimiento de la economía
nacional en todo el sexenio fue de solamente ¡1.89%! y
se dieron dos fuertes caídas, en 1983 de -3.49% y en
1986 de -3.08%. El PIB per cápita que había caído a
2,131 dls. en 1982, volvió a caer hasta 2,067 dls. en
1987.
En el último año de gobierno,
1988, se realizó un importante avance en el control de la
inflación, mediante las concertaciones de todos los sectores
clave de la economía. En el siguiente párrafo
que forma parte del libro
Deuda, Inflación y Déficit, publicado en 1997 por
la UAM, Campus Iztapalapa, bajo la dirección del Maestro
en Economía Alcides José Lasa Crespo, se refiere a ellas:
" ... Las
líneas maestras de esta concertación, llamada Pacto de
Solidaridad Económica (PSE), fueron las siguientes: 1) una
trayectoria predeterminada para el tipo de cambio respecto al
dólar (que en 1988 se mantuvo prácticamente fijo), 2) la
determinación de incrementos salariales en función de las
tasas (muy bajas) de inflación que se anticipaban, 3) el
compromiso del gobierno de no aumentar algunos precios claves
de sus productos y servicios, y 4) el compromiso del sector
privado de mantener los aumentos de precios en un nivel
determinado por los costos. Los resultados más importantes de
esta política de concertación fueron dos: una fuerte reducción
en la tasa de inflación al pasar de 160% en 1987 al 52% en
1988 y un aumento de más de 6000 millones de dólares en las
importaciones, reduciendo en igual cantidad el saldo de la
balanza comercial. El aumento de las importaciones fue
determinado por una progresiva apreciación del peso, la
liberación comercial y una importante reanimación de la
inversión privada en 1988 ..."
He tratado de narrar
brevemente de que manera los acontecimientos nacionales
influyeron de manera directa en la toma de decisiones de quien
esto escribe y su pequeña empresa
Lo que sigue es el final
Había
comentado que en 1981 decidimos no trabajar más
para dependencias del Gobierno Federal, por el
terrible riesgo que entrañaba sostener precios
en una economía que corría a grandes zancadas
hacia la hiperinflación. Pues bien, 1982,
confirmó mis sospechas y ya hemos visto como
nuestro país se vino abajo, en una de las peores crisis económicas de
nuestra historia. Después de 12 años de vivir dentro de una economía
nacional de pura ficción, me había visto obligado a convertirme
en algo así como ingeniero administrador y dejar atrás la
ingeniería eléctrica, que era realmente mi profesión. Así que
para fines de 1982, veía con suma desconfianza el futuro de
nuestra empresa, dudaba que para 1983 o 1984 una vez terminados los
trabajos en proceso, pudiera encontrar con facilidad nuevos
clientes. Para nadie era un secreto que lo primero que se cae
durante una fuerte crisis es la industria de la construcción,
pero no era solo eso, pues bien sabía que cuando había fuertes
crisis de trabajo, las grandes empresas constructoras no dudaban
en invadir los nichos que en condiciones normales no eran de su
interés y que correspondían a empresas usualmente de nuestro
nivel.
Sin
embargo nuestro negocio, a pesar de las crisis, siempre estuvo
sólidamente cimentado y aprendimos a no deber un solo centavo.
Tuvimos el ejemplo de algunos de nuestros clientes, como
Cervecería Modelo, que en aquellos años pagaba sus deudas a 8
días, a cambio de obtener los mejores precios.
Por entonces teníamos dos excelentes trabajos del Grupo Modelo
y el mayor número de trabajadores
de nuestra historia, que sobrepasaban los 100.
Además la empresa era dueña de un edificio, sobre la rama norte-oriente del Circuito
Interior.
Para
principios de 1983 ya habíamos tomado la
decisión, era mejor retirarse del negocio en ese
momento cuando todo marchaba muy bien y después
salir de la ciudad de México. Jamás pensé en dejar mi patria y elegimos
a la ciudad de Querétaro como punto de residencia, sin embargo
no fue hasta fines de aquel año cuando realmente dimos los pasos
necesarios para salir y después poco a poco, como fueron
terminándose las obras que teníamos en proceso, con mucha
tristeza y paulatinamente, dar de baja al personal. Algunos de
ellos ya habían cumplido los 20 años trabajando con nosotros.
Nuestra pequeña pero exitosa empresa fundada en 1957 terminó su
ciclo activo 27 años después ...
Una más de las víctimas de las crisis económicas en nuestro
país.
LA CRISIS
DE 1994, SALINAS - ZEDILLO.- El Origen:
Carlos Salinas
de Gortari llega al poder después de una crisis electoral que no
es el tema de este trabajo.
Es un poco difícil evaluar su actuación, en virtud de que su
sexenio tuvo grandes aciertos y a la vez costosos errores.
Salinas abrió la
economía del país y dio paso a las grandes
empresas que trajeron capitales, nuevas
tecnologías y fuentes de trabajo. Salinas
concretó la firma del TLC y hasta fines de 1993,
casi todos le reconocíamos grandes méritos.
Sin embargo, el primero de enero de 1994, todo cambió y a
partir de ese momento cometió gravísimos errores,
Los orígenes de esta crisis ya se describen con
amplio detalle en dos secciones que existen aquí desde hace
algunos años. Por lo tanto se recomienda que accedan a ellos
para conocer el detalle de lo sucedido. Véase en este mismo sitio
"La Ruta de la Crisis 1994"
y "El
Error de Diciembre de 1994"
El día 1o. de diciembre Ernesto Zedillo Ponce de
León tomó posesión del cargo de Presidente de la República Mexicana.
A mi me gustaba la idea de que Zedillo hubiese llegado a la
presidencia, era un hombre serio y a mi modo de ver bien
intencionado, que había llegado al poder por accidente. No podíamos
decir, que como otros, se había estado preparando con anticipación,
había llegado simplemente como substituto de Luis Donaldo Colosio.
Por otra parte era egresado de la Escuela Superior de Economía del
IPN y parecía haber escalado a las alturas del poder, empezando
desde abajo, sin más apoyo que el de su familia y sus conocimientos
que perfeccionó obteniendo un doctorado en el extranjero.
Ante la ignorancia en que vivíamos, tanto de lo que pasaba con las
Reservas Internacionales del Banco de México (ya he mencionado que
entonces no se hacían públicas) y del exorbitante volumen de las
emisiones de Tesobonos, todos deseábamos que le fuera bien en su
recién iniciado período y que tuviera la capacidad e inteligencia
para afrontar y resolver el ya de por si complicado problema de
Chiapas.
Mas no fue así, Zedillo afrontó problemas desde el inicio del
período.
Resulta claro que para un presidente recién llegado e inexperto en
ciertas áreas de la política, había heredado demasiados y muy
complejos problemas:
El difícil problema de Chiapas
que a partir del día 12 de diciembre anuncia Marcos la reanudación
de los preparativos de una inminente guerra.
La inconformidad general que
existía por haberse sentenciado a Mario Aburto como único culpable
de la muerte de Luis Donaldo Colosio.
El esclarecimiento del móvil y
autor intelectual del homicidio de Fernando Ruiz Massieu, incluyendo
la desaparición de Muñoz Rocha, las implicaciones de Raúl Salinas en
el caso y las acusaciones de su hermano, Mario Ruiz Massieu, a
funcionarios públicos y del propio PRI.
La desubicación aparente y
falta de reconocimiento de Wall Street, para el Secretario de
Hacienda Serra Puche después de presentar su programa; esto a pesar
de que había sido pieza clave en la firma del TLCAN.
La forzada renegociación del
Pacto con los diversos sectores de la producción.
Y claro la fuga de
capitales que no había parado desde noviembre.
¿Pero cuanto en realidad
estaba sobrevaluado el peso para fines de noviembre de 1994?
Si analizamos en base al diferencial de inflaciones (precios) de USA
y México, la tabla que quién esto escribe lleva desde 1970, habría
arrojado un 12.02%.
Igualmente si calculamos bajo los mismos principios pero para el mes
de febrero de 1994, habría arrojado una cifra de 19.82%. Ver
abajo una sección de la tabla
Devaluación Inflación, México - USA.
Esto indicaría dos cosas, la primera que la devaluación de 15%
solicitada por Zedillo en diciembre de 1994 era razonable en cuanto a su rango y la
segunda que quizá una devaluación similar, pero en el mes de
febrero de 1994, podría haber evitado la crisis de 1995, o al
menos que no fuera tan severa, en virtud del bajo endeudamiento en Tesobonos con el exterior
y las mayores reservas internacionales con que se contaba en aquella fecha.
Ver abajo la gráfica Tesobonos -
Reservas Internacionales.
Sin embargo y ante esta situación, el día 19 de diciembre de 1994,
el gobierno de Zedillo decidió
ensanchar la banda de flotación del tipo de cambio en un 15%
hacia arriba y detonar de esta forma el inicio de la crisis.
Suele
decirse que esta negociación estuvo mal conducida y que por tal
motivo se fugaron los capitales que hicieron descender
aceleradamente las Reservas Internacionales, pero la verdad de las
cosas es que para el día 1o. de diciembre que tomó posesión Zedillo
el nivel de Reservas era ya de 12, 480 MD, lo cual significaba que
si calculamos a partir de su nivel más alto que habían alcanzado en
febrero de 1994, para esa fecha ya se habían perdido 16,684 MD de
las Reservas. Es decir que este gigantesco volumen de Reservas se
perdieron en 9 meses, de marzo a noviembre de 1994, dentro del período de
Salinas de Gortari.
En el curso del mes de diciembre se perdieron 6,336 MD.
Después de la toma de posesión de Zedillo,
las fugas de capitales continuaron y las reservas siguieron
bajando, de tal manera que para
el 19 de diciembre, fecha en que se dio el ajuste del tipo de
cambio, el nivel de las reservas
llegaba ya al monto que se había determinado como límite: 10,457 MD.
(Dato de Banxico en su Informe Anual de 1994).
Al finalizar el mes de diciembre, se cierra el año 1994 con
reservas de 6,148 MD..Por tal motivo, es de estimarse que
el Error de Diciembre, como suele llamarse, pero que ya era una
necesidad impostergable, generó una pérdida de divisas de
4,309 MD, en los 12 días restantes
Incluso y de acuerdo con los mismos datos publicados por Banxico en
su Informe Anual de 1994, se describen los movimientos diarios de
las Reservas, y la salida de capitales el 21 de diciembre de 1994 fue
de 4,543 MD, pérdida de Reservas directamente atribuible al
denominado Error de Diciembre.
Véase abajo la tabla resumen que
muestra la variación diaria de las reservas internacionales
entre noviembre y diciembre de 1994.
Sin embargo y como se describió paso a paso en
"La Ruta de la Crisis 1994", el gran problema
era la gigantesca deuda en Tesobonos garantizados en dólares,
que todavía en el mes de diciembre creció hasta llegar a la
inconcebible cifra de 18,384 MD que al tipo de cambio de 5.15 $/Dlr.
con el que oficialmente cerró el año, representaban una deuda
adicional de (tomen aire) ¡94,679 millones de pesos! ... y ya no
había reservas de divisas para cubrir los compromisos, en su mayoría de muy
corto plazo.
En el Informe Anual de 1994 del Banco de México, se localiza el siguiente
párrafo relacionado con la convertibilidad de los Tesobonos:
"... En julio de 1994,
se autorizó a las instituciones ofrecer por escrito a sus
clientes que efectúen inversiones en TESOBONOS, así como a los
que celebren contratos de cobertura cambiaria de corto plazo,
cotizarles ventas de dólares de los EE.UU.A. al mismo tipo de
cambio utilizado para calcular el equivalente en moneda nacional
del principal y los intereses de los TESOBONOS, o al utilizado
para calcular el equivalente en moneda nacional correspondiente
a la liquidación de las operaciones de cobertura ..."
Una vez más la economía de México estaba en crisis ...
A continuación muestro tres tablas y dos gráficas que resumen la
situación económica que se vivió durante el transcurso del año 1994, en
relación al comportamiento de algunas de las variables de la
economía nacional: